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Análisis:EL ANÁLISIS | Atenas 2004 | NATACIÓN: UNA FINAL SOBERBIA

Estrategias

Pocas veces hemos podido presenciar una final olímpica con tanta incertidumbre y, a su vez, plagada de estrellas mediáticas. La distancia de 200 metros es la más difícil de entrenar, dado que la duración de este esfuerzo se encuentra entre el límite anaeróbico y el aeróbico. Nunca se sabe si es mejor entrenar más una capacidad u otra. La estrategia marca con frecuencia el resultado, pues unas décimas de segundo de menos en el primer parcial pueden convertirse en dos segundos de más al final.

El resultado, aunque incierto, ha confirmado el vencedor más probable. Ian Thorpe, poseedor del récord mundial, se ha colgado el oro. Pero este resultado no ha sido sencillo. Pieter van den Hoogenband amenazó en las clasificatorias mostrando un gran momento de forma y, por otro lado, Michael Phelps era presionado por los medios para conseguir un resultado todavía por encima de sus posibilidades en esta prueba. Una situación muy molesta para Thorpe.

Como se esperaba, el holandés comenzó la prueba con un tiempo por debajo del récord del mundo (24,44 s) superando en 37 y 78 centésimas a Thorpe y Phelps, respectivamente. Esta diferencia se mantuvo con el mismo valor hasta prácticamente los 125 metros, en los que Thorpe comenzó a remontar reduciendo en 17 centésimas las diferencias, pero preparándose para el asalto final, que se produjo nada más salir del último viraje, momento en que los dos nadadores se igualaban para afrontar los últimos 40 metros. A falta de 25, el australiano adelantó en 20 centésimas al holandés ventaja que duplicó en la llegada.

Mientras tanto, el norteamericano se tuvo que conformar con ser un espectador de lujo hasta los 150 metros, donde lanzó un desesperado ataque que por sólo 9 centésimas no llegó a cuajar, pues Van den Hoogenband estuvo a punto de hundirse en los últimos cinco distancia en la que Phelps le remontó 15 centésimas. El mejor parcial en el último largo lo realizó Phelps (26,49s), un segundo por debajo del realizado por el holandés, que fue progresivamente incrementando el tiempo en cada largo (25,98s, 27,30s y 27,51s). Sin embargo su salida fue la mejor. No en vano aprovechó su dominio del movimiento ondulatorio subacuático.

Esto se repitió en los virajes, en los que también superó a sus rivales. Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, Van den Hogenband ha ido perdiendo en la salida y los virajes lo que gana mientras nada a crol. Thorpe no puede nadar tan rápido al principio de la prueba, pero sí al final, mientras sus salidas y virajes son mejores que las del holandés, pero algo peores que las del norteamericano. Cuando Phelps consiga mejorar su velocidad en libre será realmente imposible de vencer en esta prueba, pero será difícil volver a verlos nadar juntos en los próximos Juegos.

Raúl Arellano es profesor titular de la Universidad de Granada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2004