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Reportaje:Atenas 2004 | Gimnasia, comienza el concurso individual masculino

Vuelve el rey de las anillas

El italiano Yuri Chechi, campeón en Atlanta 96, regresa a los 34 años tras estar siete retirado

Si hay un deporte asociado a la juventud es la gimnasia. Aunque ellos aguantan más que ellas en la alta competición y no es raro ver atletas por encima de los 25 años, el que un hombre de 34 años, retirado hace siete por culpa de una lesión, vuelva a la élite en unos pocos meses resulta una proeza. Más aún si su especialidad son las anillas, la gran prueba de fuerza. Él es el italiano Yuri Chechi, El Rey de las Anillas, el mismo que ayer cargó con la bandera de su país en el desfile inaugural de los Juegos y que es una de las grandes atracciones de la competición de gimnasia masculina, que empieza hoy en Atenas.

Viéndole en los Mundiales del año pasado, cualquiera podía darse cuenta de que Chechi echaba de menos la alta competición. Sentado en la grada como flamante vicepresidente de la federación de su país, el gimnasta retirado después de lesionarse un bíceps un mes antes de Sidney 2000, se desesperaba ante cada fallo del equipo italiano. Gesticulaba, gritaba, se llevaba las manos a la cabeza...

Uno de los deportistas más queridos en su país se arriesga a la decepción tras una exitosa carrera

Tal vez fue de vuelta en su despacho y analizando las posibilidades del equipo italiano, que se clasificó por los pelos para la cita olímpica, cuando Chechi decidió intentarlo de nuevo. "¿Y por qué no?", contestó a un periodista de La Gazetta dello Sport en abril. ¿Acaso no era el campeón olímpico de 1996? ¿No dominó a placer su mejor aparato entre 1993 y 1997, cuando consiguió cinco títulos mundiales? ¿No había logrado el último de ellos cuando ya estaba medio retirado? ¿No estaba en forma? La respuesta a todo ello era y jugaban a su favor las lesiones de algunos compañeros.

Da igual la razón. El gran Chechi está aquí, para sorpresa de todo el mundo gimnástico, que adora al pequeño deportista pelirrojo (1,62 metros y 59 kilos), simpático y extravertido. El propio atleta, que es padre de un niño, ha asegurado a los medios italianos que si hace cuatro años le hubieran dicho que estaría en Atenas y que llevaría la bandera italiana no se lo habría creído.

Otra cosa son las aspiraciones con las que llega el gimnasta de la ciudad de Prato. El seleccionador español, Álvaro Montesinos, que compitió con Chechi a finales de los años 80, le vio en un amistoso celebrado a finales de julio. Afirma que tiene posibilidades de meterse en la final de las anillas si le sale todo bien. El podio es otra cosa. El propio Chechi, que en Atenas sólo participará en tres aparatos -anillas, potro con arcos y paralelas- ha reconocido que "es difícil" llegar a las medallas. El riesgo es grande porque, si no lo logra, uno de los deportistas más queridos de Italia puede cerrar con una gran decepción una carrera llena de éxitos que empezó en 1988.

El único antecedente oficial de la nueva etapa de El Rey de las Anillas son los Europeos celebrados en abril. En ellos llegó a la final de su aparato favorito, aunque acabó en la octava y última posición. Ya no era el gimnasta intratable de otras épocas, pero seguía siendo un serio aspirante. Su papel ahora es otro. El principal, echar una mano a su equipo con un nombre que respetan los jueces.

Haga lo que haga, Chechi es una de las atracciones del día en que los gimnastas se lo juegan todo. En la competición de hoy se deciden todos los finalistas: por equipos, para el concurso completo y en los seis aparatos. Junto al italiano, que es lógicamente el más veterano de la competición, en la que la media de edad de los inscritos es de 25 años, entran en juego el resto de estrellas. En el centro de todas las miradas estará el ruso Alexander Nemov, actual campeón olímpico absoluto, que ayer anunció que no defenderá su título por distintas molestias en los puños, la espalda y los hombros. El Zar, que ya tiene seis medallas olímpicas, no participará en todos los aparatos. Esto despeja en cierta medida el camino al actual campeón mundial, el estadounidense Paul Hamm. Pero sólo en parte. Los chinos defienden el título olímpico y el mundial y han llegado a tope a la cita, según distintas publicaciones especializadas.

El equipo español, por su parte, tiene todas las esperanzas puestas en Gervasio Deferr, que luchará por meterse en las finales de suelo y salto, en la que es el vigente campeón olímpico; Jesús Carballo, que lo intentará en la barra, y el joven Rafael Martínez, actual subcampeón de Europa, que debe superar su escasa experiencia para demostrar que es uno de los mejores gimnastas del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004