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Atenas 2004

El COI corta cabezas

La Comisión Ejecutiva suspende al búlgaro Slavkov por el escándalo de corrupción

La comisión ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI), a instancias de la comisión de ética, suspendió de sus funciones y derechos como miembro al búlgaro Ivan Slavkov, principal protagonista, hasta ahora, del escándalo de corrupción destapado por el programa de televisión de la BBC, Panorama. En él se prestaba a vender su voto para la candidatura de Londres 2012 por 200.000 euros. Slavkov, presidente del comité olímpico de su país y de la federación de fútbol, un personaje muy controvertido, ya detenido por apropiación de fondos tras la caída del régimen comunista de su país, y que fue yerno del último líder, Todor Jivkov, no tendrá ni acreditación para los Juegos. Está sentenciado para que no vaya a Atenas a dar conferencias de prensa, y sólo la presunción de inocencia le salvará de ser expulsado en estos días olímpicos. Con toda probabilidad será echado en la próxima Sesión de Singapur, en julio de 2005, donde curiosamente se conocerá la ciudad organizadora de los Juegos de 2012.

Sólo la presunción de inocencia le salva hoy de la expulsión, que se producirá en 2005

La comisión de ética sigue investigando, porque no ha descartado más casos, de ahí que también se explique la dilación en el proceso. La candidatura de Londres 2012, oficialmente, como era de esperar, queda en principio libre de toda culpa. Otra cosa son las salpicaduras. Como las del ruso Vitaly Smirnov, actual vicepresidente del COI y viejo sospechoso de muchas maniobras. Pero el presidente, Jacques Rogge, le salvó ayer diciendo que le avisó cuando le contactó uno de los agentes, también fulminados olímpicamente por la comisión ejecutiva.

Rogge se presentó a última hora el pasado mayo en Lausana para anunciar las cinco candidatas finalistas de 2012. Entonces se dio cuenta de que el brusco corte era suficientemente importante como para dejarlo en manos de su portavoz de causas menores, Giselle Davies. Ayer, en la primera información de la comisión ejecutiva, a la que jamás va un presidente, volvió a estar un Rogge esta vez indignado. Fue muy significativo, pero astuto, pues con su cólera parece haber taponado de momento, al menos un poco, la nueva vía de agua abierta con la corrupción.

"Lamentablemente la comisión ejecutiva sólo se ha reunido para debatir sobre dopaje, corrupción y la exclusión eventual de un miembro", comenzó un irritado presidente. "En ambos casos seguiremos con tolerancia cero", continuó. "Hemos asumido la recomendación de la comisión ética y se ha privado al miembro Slavkov de todos sus derechos de participar, votar, reunirse y representar al COI. Francamente, tienen ante ustedes a un hombre decepcionado y enfadado en nombre del olimpismo, que se basa en unos valores maravillosos. Y también triste al comprobar que sigue habiendo individuos que no respetan las reglas con sus comportamientos. Pero voy a tomar decisiones aunque sean dolorosas. Hemos cambiado el COI aún en la época de Juan Antonio Samaranch, creado la comisión de ética y modificado las reglas para que todo sea transparente; hemos sancionado y reforzado las normas sobre las ciudades candidatas a los Juegos. Tratamos de apretar, pero sigue...Estoy muy contrariado".

Rogge fue muy gráfico sobre el futuro de Slavkov: "Respetaremos su derecho a defenderse, pero lo difícil es encontrar la prueba de culpabilidad. Una vez que la tienes es fácil tomar decisiones. De todas formas, no pienso que la Sesión la tome estos días, porque la investigación está en curso. Si no se aborda ahora se hará en la siguiente de Singapur", concluyó.

Asimismo, la ira del COI ha caído sobre los cuatro agentes habituales intermediarios que trabajan para conseguir votos de las ciudades candidatas y que salían implicados en el reportaje: el serbio Goran Takac, que habló con Slavkov y Smirnov, el egipcio Mahmud el Farnawani, el húngaro Gabor Komyathy y el kuwaití Muttaleb Ahmad, nada menos que director general del Consejo de Deportes de Asia. Se les anula todo contacto con el COI y se recomienda al resto del movimiento olímpico que haga lo mismo.

Sobre el dopaje y el caso Jerome Young, el COI ganó tiempo. Espera que pasen los dos meses en que el atleta puede apelar después que la IAAF lo sancionara el 18 de julio por un positivo que no le hubiera permitido participar en los Juegos de Sydney 2000. Allí corrió en las series de 4 x 400, con lo que pone en peligro el oro del equipo de Estados Unidos, aún más cuestionado tras otro positivo de Calvin Harrison, que sí disputó la final junto a su hermano Alvin, Michael Johnson y Antonio Pettigrew.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004