OPINIÓN DEL LECTOR
Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Sin semáforo

Los vecinos del barrio de Tetuán hemos asistido, como espectadores, a las sucesivas reformas que se producen en el cruce de las calles de Marqués de Viana y Sor Ángela de la Cruz con la de Bravo Murillo. Poco a poco va mejorando su aspecto, se van ampliando calzadas y aceras, lo que ha mejorado notablemente el tráfico de coches y peatones, hasta que, en un plazo más o menos lejano, adquiera un aspecto moderno y terminado.

Podría hacerse ya el segundo carril, en el sentido bajada a Marqués de Viana, que evitaría las retenciones que se producen en horas punta, y que se impida que todos los días y a todas las horas estén los coches aparcados encima de las aceras, en las zonas previstas para teóricas franjas de césped, y que a menudo los coches aparquen en una acera donde está prohibido detenerse, produciéndose retenciones iguales a cuando había sólo un carril de salida hacia la Castellana.

Sin embargo, lo que parece que no está previsto, y debe ser imposible conseguir, es que los vecinos que van paseando tranquilamente por la acera de los impares de Marqués de Viana y pretenden cruzar a la de Sor Ángela de la Cruz (o viceversa) puedan hacerlo, dado que no hay un paso de peatones que lo permita. En efecto, para realizar ese sencillo recorrido (cruzar una calle) hay que desplazarse hacia los lados, hasta el cruce con Pensamiento o hasta General Margallo, lo que supone unos 200 metros entre ir, cruzar y volver.

Seguro que si algún técnico del Ayuntamiento estudia el problema, podrá encontrarle solución (por ejemplo, retrasando el semáforo de Bravo Murillo y colocando otro simétrico en intermitente que permita pasar a los coches, dando preferencia a los peatones). A no ser que, como se quieren organizar los futuros Juegos Olímpicos, se pretenda conseguir que los madrileños nos vayamos poniendo en forma, porque da gusto ver a los vecinos todos los días correr delante de los coches, produciéndose lances de lo más divertido y situaciones dignas de un programa de cámara oculta de televisión, pero no de una ciudad moderna y bien urbanizada como todos deseamos.

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