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Reportaje:

Estrenos TV

Las cadenas invierten en telefilmes parte del presupuesto que tienen que dedicar a producir cine español

Suspense, policiaco, social, biográfico. Cualquier género. Ficción o guiones basados en hechos reales. Las cadenas recuperan el interés por los telefilmes. Y no "como respuesta al real decreto" que el pasado día 9 desarrollaba el reglamento que obliga a las televisiones a invertir el 5% de sus ingresos en cine europeo y español, asegura Manuel Villanueva, director general de Contenidos de Tele 5. "Hace un año ya se cocinaba" Películas para no dormir, la marca que agrupa los proyectos de tv-movies que la cadena privada ha encargado a directores de cine como Narciso Ibáñez Serrador, Álex de la Iglesia, Mateo Gil o Enrique Urbizu.

Como portavoz de sus colegas, De la Iglesia (La comunidad, 800 balas) reconoce: "Estamos aquí por Chicho", el realizador que aterrorizó a varias generaciones de espectadores con sus Historias para no dormir, una serie de relatos de suspense estrenada por Televisión Española en 1966. La fórmula renació, en color, en 1981, pero las cuatro entregas emitidas pasaron con más pena que gloria. Se utilizaron cámaras de televisión, "que son muy lentas", explica Ibáñez Serrador. "Y el suspense sólo se puede hacer con cámaras de cine". En 2000, el veterano director ya hablaba del proyecto que ahora echa a andar, como una propuesta del entonces director general de RTVE, Pío Cabanillas, para atraer al público joven. Pero no se hizo nada. Y hace un año, la productora y distribuidora Filmax presentaba la idea a Tele 5: "Primeros espadas del cine fantástico con historias universales", explica Julio Fernández, presidente de Filmax, que allanen el camino para la posterior salida de los telefilmes hacia los mercados internacionales. Un terreno que tan bien conoce Filmax a través de Fantastic Factory, su división especializada en género fantástico, y que ya han explorado otras compañías españolas como Prodigius Audiovisual, que el pasado mes de abril vendía Mónica -un telefilme en el que Antonio Resines y Ana Fernández interpretan un caso de acoso sexual de un alto directivo sobre una empleada de su empresa- a la televisión nacional de la República Popular China.

Seis filmes de 60 minutos, con diseño de producción y rodaje en cine, dan cuerpo de momento a Películas para no dormir. "Por razón de edad" de los directores -excepto el veterano Ibáñez Serrador-, bromean, los argumentos giran en torno a situaciones de pánico en las que se repiten dos elementos: los niños y la casa. Álex de la Iglesia es el primero que comenzará a rodar, a partir de septiembre, con el título provisional de La habitación del niño: una pareja llega a una casa nueva con su bebé. Al caer la noche, y antes de dormir, empiezan a comprobar si funciona el intercomunicador... El apartamento donde se desarrolla la trama del relato de Paco Plaza (Romasanta. La caza de la bestia) está en construcción. El joven director coloca Mi monstruo a mitad de camino entre Los goonies y 28 días después. Jaume Balagueró, que codirigió con Plaza el largometraje O.T. la película, será el último en rodar, pero ya sabe que en Para entrar a vivir, la pareja protagonista, que espera un bebé, busca una casa más grande. Enrique Urbizu (La caja 507) no piensa incluir elementos sobrenaturales en Diente por diente, una historia de adolescentes, mientras Mateo Gil (Nadie conoce a nadie) explica que su película será "una versión en terror de Verano del 42 que acaba muy mal".

La televisión también se ha convertido en una alternativa para los profesionales afectados por la crisis del cine en España, según coinciden el director Sigfrid Monleón (La isla del holandés) y el productor reciclado en realizador Miguel Perelló. El primero dirige estos días a Carmelo Gómez y Mercè Llorens en Síndrome laboral, una tv-movie coproducida por las cadenas autonómicas catalana, TV-3, y valenciana, Canal 9, e inspirada en el caso Ardystil, donde seis trabajadoras alicantinas de estampación de textil murieron tras inhalar productos químicos. También se benefician del mismo acuerdo de colaboración, con fondos del Instituto Cinematográfico de Cataluña y la Generalitat Valenciana, los telefilmes Mentiras, de Perelló, con Imanol Arias y Esther Arroyo, y Sprint especial, en el que Juan Carlos Claver empieza a dirigir mañana a Ismael Martínez y Beatriz Carvajal para recrear la vida del ciclista vasco Javier Otxoa, que permaneció seis meses en coma tras un accidente en el que falleció su hermano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004