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Reportaje:

Una verdad largamente esperada

El ex presidente de México Miguel de la Madrid admite que el PRI proclamó el triunfo de Salinas en 1988 sin tener datos oficiales

"El fallo fue que se declaró el triunfo electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sin ninguna base en cifras". Quien así habla, en una entrevista con EL PAÍS en Madrid, no es un opositor al partido hegemónico en México durante 71 años, sino el ex presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), que narra en su libro Cambio de rumbo. Testimonio de una presidencia (1982-1988) las vicisitudes de la noche electoral del 6 de julio de 1988, cuando el candidato del PRI designado por el dedo presidencial, Carlos Salinas de Gortari, se negó, en principio, a declararse vencedor sin conocer antes las cifras de los comicios.

El triunfo priísta -entre las acusaciones de fraude de los aspirantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, y del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel Clouthier- lo anunció el presidente del partido, Jorge de la Vega. Fue la noche de la famosa caída del sistema [informático], cuando los primeros datos que llegaban del valle de México, tradicional feudo priísta, y de algunos Estados eran catastróficos para el partido en el Gobierno.

"El PRI ganó, desde luego, por un margen mucho menor al que estaba acostumbrado"

"Al faltar una figura superior, el partido ha perdido mucha de su disciplina interna"

El diálogo entre el presidente de México y el del PRI la noche del 6 de julio es esclarecedor.

-¿Cómo andamos en cifras?, preguntó el presidente a De la Vega, jefe del partido.

-No tengo.

-¿Cómo [la Secretaría de], Gobernación no te ha informado?

-No, y el sistema de cómputo del PRI no sirve... Hay que proclamar el triunfo del PRI. Es una tradición que no podemos romper sin causar gran alarma en la ciudadanía. Es seguro, con base en las conversaciones que he mantenido con los gobernadores, que la votación nacional le dará el triunfo a Salinas, pero si no lo declaramos ahora, después será imposible convencer a la ciudadanía de su victoria.

De la Madrid asegura: "Me imaginé encabezados de periódicos aterradores que dijeran algo así como: 'Cárdenas proclama su victoria y el PRI calla".

El secretario de Gobernación, Manuel Bartlett -quien anunciaría por la noche la caída del sistema informático-, y De la Madrid ya sabían desde primera hora de la tarde que los demás candidatos iban a proclamar su victoria. Antes de que se cerraran las urnas, Bartlett telefoneó al presidente: "Estoy enterado de que se reunieron Cárdenas, Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra con el fin de declarar que hubo fraude generalizado. Ya me pidieron cita. Pienso decirle que considero su actuación como una gran irresponsabilidad, pues es increíble que, antes de que cierren las casillas, ellos hablen de fraude".

¿Ganó o perdió el PRI?

"Sí ganó, desde luego, por un margen mucho menor al que había estado acostumbrado. Yo creo que los ciudadanos estaban muy resentidos por las políticas económicas tan severas que me vi obligado a tomar para combatir la crisis económica que explotó en febrero de 1982. Esa crisis tuvo sus manifestaciones en un grave desequilibrio de las grandes variables macroeconómicas. La inflación fue cercana al 100% en 1982. También se produjo un aumento muy serio del desempleo. La crisis se vio acentuada por la deuda externa, que México dejó de pagar", dice De la Madrid en una entrevista con este diario.

El candidato Salinas de Gortari salió a la palestra pública al día siguiente. Aseguró que era el vencedor. Aunque todavía restaban días para conocer los resultados definitivos. ¿Por qué hizo eso?

"El problema", relata De la Madrid, "fue que la Secretaría de Gobernación había anunciado que habría datos para medianoche. Pero resultó que fallaron los cálculos y para esa hora no habían llegado datos suficientes para dar una información fiable. Entonces, hubo gente que habló de que había caído el sistema; las computadoras no funcionaron. Pero desde luego que Salinas ganó por una mayoría muy escasa. Obtuvo el 50,25% de los votos. Cárdenas logró el 33%. No hubo fraude".

No lo cree así gran parte de los mexicanos. "Un factor que ayudó a que la oposición ganara credibilidad y la perdiera el PRI y el Gobierno", prosigue el ex presidente, "fue la lentitud con que se dieron a conocer las cifras oficiales. Inicialmente fue una estrategia deliberada de la Comisión Federal Electoral, pues los primeros resultados, los de la Ciudad de México, eran claramente contrarios al PRI. Organizamos cócteles informativos ponderados a fin de dar a conocer información que se acercara más a nuestra expectativa en el ámbito nacional".

El ex mandatario cuenta otros avatares de la siempre difícil relación entre el presidente entrante y su predecesor y que reflejan la enorme concentración de poder de que goza el primer mandatario mexicano. En su caso, no oculta lo "muy molesto" que se sintió ante decisiones trascendentales para México tomadas por José López Portillo en los estertores de su mandato. "Cuando López Portillo tomó la decisión de nacionalizar la banca ni siquiera me la consultó. Yo era ya el presidente electo. Sólo me avisó la noche anterior enviándome a su hijo. La nacionalización trajo una gran irritación, no sólo a los banqueros sino al sector privado de la economía". Lógicamente, fue De la Madrid quien tuvo que afrontar las consecuencias de una decisión que no compartía en absoluto.

Pese a las cruentas disputas internas, el PRI era una piña sin fisuras bajo el férreo control del presidente. Hoy surgen grietas y aspirantes al liderazgo que no se ocultan.

"El PRI sufrió una gran conmoción al perder la presidencia de la República. Cuando el presidente era del PRI, estaba también permanentemente controlando el partido. Al faltar esa figura superior, el PRI ha perdido mucha de su disciplina interna. Está confuso. Eso explica su división", comenta el ex presidente, que añade en relación con la sucesión presidencial: "El líder sindical Fidel Velázquez dijo que quien se movía no sale en la foto. Hoy esto ha cambiado. Está en marcha la sucesión presidencial y mucha gente se está moviendo".

Pero hace un cuarto de siglo era mejor no moverse. Ni siquiera después de que el bendecido por el dedazo conociera ya su futuro. "No lo dé por seguro porque del plato a la boca se cae la sopa", le dijo De la Madrid a Salinas. "Guarde discreción y esté usted pendiente".

Fue precisamente durante el mandato de su predecesor, López Portillo, cuando se empezaron a gestar las causas de una derrota ante el PAN del actual presidente, Vicente Fox, que llegaría en el año 2000. "En mi Gobierno se dio un cambio de rumbo. Lo tuvimos que hacer porque las estrategias que se habían venido siguiendo ya no eran eficaces para impulsar el desarrollo del país".

¿Por qué perdió el PRI las elecciones presidenciales del año 2000?

"México ha vivido desde 1982 en una crisis constante", afirma De la Madrid. "Ha habido bajadas importantes en el precio del petróleo, lo que obligó a tomar medidas muy severas. Se tuvo que devaluar porque dejamos de recibir las divisas necesarias para mantener en equilibrio la balanza de pagos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 2004