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Maragall da por cerrada la época en que "se gobernaban a través de caciques" las tierras del Ebro

A partir de ahora, se escuchará al territorio antes de tomar decisiones. Esto es lo que dijo ayer el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, en su primera visita a las comarcas del Ebro después de la derogación del trasvase. Maragall señaló que "durante mucho tiempo" estas comarcas "se han gobernado desde la distancia, a través de caciques", cuyas decisiones han sido "muy arbitrarias". La nueva estructura del Gobierno catalán, con siete delegaciones territoriales que coinciden con el futuro mapa político de una Cataluña dividida en veguerías y, sobre todo, "escuchar" a la gente de la zona y tener "capacidad de acuerdo" son las premisas con las que Maragall argumentó un cambio en las relaciones de la Generalitat con las comarcas del Ebro.

El presidente catalán calificó de "caciques" a los gobernantes que durante décadas han dominado las comarcas del Ebro y trazó un hilo de continuidad entre los líderes de CiU y la clase dirigente durante la dictadura franquista al señalar que "cuando no había democracia" estos "personajes" actuaban de forma "muy dura". Con esta forma de hacer política, la percepción de la realidad territorial en Barcelona no se correspondía a menudo con las necesidades de la zona.

El mensaje del presidente a los alcaldes y dirigentes políticos que siguieron ayer su recorrido por la Ribera d'Ebre y la Terra Alta, donde visitó unas obras de regadío aprobadas por CiU que calificó de "las más importantes que hay ahora en marcha", fue claramente optimista. "Después de ganar la batalla del Ebro", dijo Maragall, ahora es el momento de "ir a favor y no en contra de la gente, y esto quiere decir voluntad, respeto, dinero, dinero de Europa, capacidad de acuerdo y equilibrio". Antes de que finalice el mes, por ejemplo, el Gobierno catalán debe terminar de elaborar su solicitud para que Bruselas apruebe un cambio de destino de los fondos de cohesión que debían servir para financiar parte del trasvase norte y dedicar este dinero -205 millones de euros- a varias inversiones de acondicionamiento y recuperación del río Ebro y su delta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 2004