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OPINIÓN DEL LECTOR

Más de Gas Natural

Al hilo de las dos cartas al director aparecidas en EL PAÍS, firmadas por María del Carmen Hitos y Elisa Roncero, a quienes, obviamente, no conozco, pero me son afines respecto a los agravios comunes que estamos soportando de Gas Natual, deseo unirme a ellos haciendo pública la siguiente carta que dirigí a Gas Natural en el mes de marzo de este año sin haber tenido jamás ni acuse de recibo ni respuesta con un mínimo de atención al cliente. Ésta era mi carta cuya publicación le ruego.

Señor director de Gas Natural: Un culebrón entre su empresa y un servidor se ha desarrollado al amparo de alta tecnología, como no podía ser menos viniendo de Gas Natural (GN). Permítame que se lo explique en la confianza de que sirva como crítica positiva para la imagen de GN.

17.11.03. La caldera no funciona. Solicitamos telefónicamente su reparación y revisión preceptiva... El mismo día 17, a las dos horas, se presentó un operario (hoja de servicio. Instalador orden número 2-758342116) quien tras una inspección alega que es un problema de electricidad y, en el acto, él mismo llama por teléfono al electricista y le cita en mi domicilio.

19.11.03. Se presenta el electricista, quien me aconseja cambiar de caldera. Le preguntamos si Gas Natural puede hacerlo, incluso rápidamente (estamos todavía en invierno), a lo que contesta que puede hacerse el lunes 24 (estamos a miércoles 19) y nos da un presupuesto de 2.312 euros que comprende desmontar y llevarse la caldera antigua e instalar una nueva, para lo cual nos solicita una señal a nuestro criterio. Le entregamos 150 euros (nunca devueltos). Pero ni el lunes 24 ni el martes 25 se presenta nadie, y a día de hoy lo único conseguido ha sido la pérdida de los 150 euros.

A partir del miércoles 26 empezamos un calvario de llamadas telefónicas, y en vista de su ineficacia empezamos a contabilizarlas -hasta 10 veces (exactamente 10 llamadas)- a Gas Natural, teniendo que explicar en cada una de ellas y a cada empleado, que son siempre distintos, el problema, limitándose en cada ocasión a pedirnos el teléfono con la promesa de investigar y llamarnos, cosa que ninguno de ellos en ningún momento cumple.

Hartos de esperar sus promesas, y tras recabar en repetidas ocasiones una respuesta o, al menos, devolución de los 150 euros, finalmente nosotros mismos hemos decidido intentar poner en marcha la caldera antigua, lo que conseguimos y a día de hoy (marzo 2004) continúa funcionando, aunque ni siquiera han hecho la revisión preceptiva.

Diciembre 2003. La revisión sigue sin hacerse. La solicitamos por teléfono.

Febrero 2004. Se presentan a hacer la revisión sin ninguna disculpa ni explicación por la tardanza.

Marzo 2004. Se presenta un empleado de Gas Natural a hacer la revisión (ya hecha el mes anterior). Y, por si todo este galimatías fuera poco, una semana después, el 24 de marzo, Gas Natural nos deja un mensaje telefónico diciendo que van a venir a hacer la revisión.

Respondo que ya la hicieron el mes de febrero. Me preguntan mi nombre y dirección y dicen que no saben nada, a lo que respondo dando mi opinión sobre la capacidad organizativa de GN e, inopinada y bruscamente, sin más comentario, el señor me cuelga el teléfono.

Entre tanto, GN nos ha ido llamando en repetidas ocasiones para ofrecernos el suministro de la electricidad, ofrecimiento que estamos considerando en familia dada la credibilidad en términos de organización, seriedad y respeto (o desprecio) a los clientes que demuestra Gas Natural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004