Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una antológica muestra la "aventura investigadora" de Pablo Gargallo

La sala Bellevue de Biarritz reúne 170 obras del escultor español

Todas las etapas de la carrera artística de Pablo Gargallo (Maella, 1881-Reus, 1934) y los materiales que utilizó en su "aventura investigadora" en el campo de la escultura están presentes en la exposición que el próximo martes se inaugura en Biarritz. Pablo Gargallo. A l´avant-garde de la sculpture du 20è siècle, coproducida con el IVAM, muestra 170 obras que recorren desde sus años de formación en Barcelona a su muerte.

Gargallo, amigo de Picasso y Modigliani, vivió intensamente el ambiente de la vanguardia artística de comienzos del siglo XX y participó en la corriente de intercambios artísticos entre España y Francia. A su muerte a los 53 años dejó en la evolución de la escultura contemporánea la decisiva incorporación del vacío y la liberación de todo lo que no era necesario. "Fue un escultor de formación tradicional", señaló ayer el comisario de la muestra, Rafael Ordóñez, en su presentación en Bilbao. "En los 27 años que trascurrieron entre su primera escultura en chapa metálica y su muerte realizó una continua búsqueda y una aventura investigadora", añadió.

Ordóñez ha conseguido reunir en la exposición, que fue presentada en el IVAM el pasado mes de enero, un total de 170 obras. Sólo las esculturas alcanzan el centenar, y revelan su atrevimiento al realizar las piezas con materiales inusuales en aquel momento, como el latón, el cobre o el plomo. La antológica también presenta una amplia colección de dibujos, los cartones que utilizó en la preparación de las esculturas realizadas en chapas metálicas y una decena de joyas.

'El gran profeta'

Las obras han sido prestadas por 37 colecciones privadas y públicas, entre las que se encuentra el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que ha aportado la escultura de bronce El gran profeta (1933), la de mayor tamaño realizada por Gargallo en su vida y su pieza más conocida sin ninguna duda. La hija del escultor, Pierrette Gargallo, recordó que su padre nunca vio El gran profeta fundido en bronce al no conseguir que su marchante le adelantase el dinero necesario para afrontar el gasto. "Tuvo que conformarse con verla en escayola pintada como si fuera metal", recordó.

Ordóñez ha organizado la exposición en seis bloques que se corresponden cronológicamente con las grandes etapas creativas del artista y sus avances conceptuales. La primera obra presentada es un autorretrato de 1896, cuando ya recibía clases de dibujo en Barcelona. Es entonces cuando contacta con la escultura, al entrar como aprendiz en el taller de un escultor modernista.

La muestra acaba con una selección de esculturas realizadas en 1934, poco antes de su muerte. Entre estos límites se agrupan las obras con las que consiguió la independencia profesional y las etapas dedicadas al trabajo con cobre y plomo, y su avance hasta la culminación con el hierro.

El comisario ha propuesto un recorrido inverso a la evolución de Gargallo, que avanza a partir de la época del hierro hacia las obras de la juventud. Es un viaje desde las más innovadoras aportaciones de los últimos años de su vida -esculturas construidas en gruesas planchas de hierro con el vacío como elemento escultórico básico- a los años de estudiante.

Con este trayecto la exposición valora "las relaciones internas entre los diversos aspectos del conjunto de su obra y la extraordinaria coherencia conceptual, temática, material y técnica mantenida a lo largo de las distintas épocas". Ordóñez aspira a que los visitantes concluyan la visita en las obras de formación y sientan el deseo de volver a realizarla en sentido contrario.

La exposición estará abierta al público entre el 29 de junio y el 3 de octubre en el espacio Bellevue, de Biarritz (plaza Bellevue. Abierta todos los días, de 10.00 a 20.00. Entrada individual: seis euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004