Reportaje:

El extraño secuestro de un autobús

Un conductor denuncia que dos personas, pistola en mano, le obligaron a desviarse de su ruta para ir de Horta a Santa Coloma

Las autoridades recomiendan el uso del transporte público, pero no esperan que su recomendación sean universalmente atendida. Poco podían suponer que dos personas "de apariencia normal" decidieran utilizar un autobús de la línea 39 para ir desde el barrio de Horta, en Barcelona, hasta Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès). Como ése no es el recorrido previsto, el conductor expresó reticencias que desaparecieron cuando, de acuerdo con su declaración, un pasajero le puso una pistola fría en el cuello y le espetó: "Vas a llevarnos a donde nos salga de los cojones". El orgánico lugar resultó ser la colomense avenida de Pallaresa, donde los pasajeros se apearon y de ellos nunca más se supo.

Todo empezó, según relató el conductor, J. G. M., de 46 años, sobre las 6.35 del 9 de octubre pasado, aunque la empresa nunca hizo públicos los hechos, pese a que son casi propaganda de las excelencias del autobús. A esa hora, el vehículo, sin pasaje, se encontraba en la calle de Dante, a una parada del final de la línea. Esperaban dos hombres. El conductor paró y abrió la puerta. Trató de explicarles que si pretendían coger un vehículo que fuera hacia el centro de Barcelona debían hacerlo en sentido contrario, pero ellos ya estaban arriba y le dieron la respuesta ya transcrita seguida de una orden: "Ve a buscar la Ronda".

En ese momento, J. G. M. apretó el botón que conecta el autobús con la central que lo controla por satélite. Asegura que no obtuvo respuesta. La empresa, Transportes Metropolitanos (TMB), afirma que conoció la anomalía de inmediato y se puso en contacto con el Cuerpo Nacional de Policía a las 6.49. Eso fue cuatro minutos antes de que los dos pasajeros abandonaran el autobús aprovechando un semáforo en rojo. Nuevamente se dirigieron al conductor con un imperativo: "Abre aquí que nos bajamos", y se fueron. No se llevaron ni la escasa recaudación de la madrugada, pero tampoco pagaron.

El hombre, de unos 50 años, sacó la pistola de la cintura y se mantuvo de pie en la plataforma, siempre según el conductor, apoyando el arma contra su cuello. Vestía traje claro, tirando a beis, con camisa también clara y corbata. El pelo, "moreno oscuro", no era ni largo ni corto. Hablaba en castellano sin acento y no se le veían tatuajes. Su acompañante se sentó en el primer asiento de la derecha. Llevaba chaqueta de punto oscura y no dijo nada en ningún momento. Durante el trayecto, el autobús se cruzó con un coche patrulla en el nudo de la Trinitat. "Cuidadito con las luces", dijo el hombre de la pistola fría.

Aunque los hechos ocurrieron muy de mañana, la denuncia ante los Mossos d'Esquadra no se presentó hasta pasadas las 8.00. Fueron denunciados en la comisaría de Santa Coloma, que llevaba poco más de una semana operativa. La policía autonómica hizo indagaciones, pero el expediente quedó "sobreseído y archivado", afirma un portavoz de TMB, por "desconocimiento de los autores". Fuentes sindicales aseguran que el movimiento del autobús no fue detectado por el GPS. La empresa dice que sí. Asunto para la duda. Hay quien duda incluso de que los hechos fueran como aquí se describen.

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