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Reportaje:Eurocopa 2004 | Dos clásicos con problemas, frente a frente

El demonio Kluivert

El ariete holandés traslada a su selección el mismo debate que ya ha vivido en el Barcelona

Declarado transferible en el Barcelona, Patrick Kluivert está a punto de perder su jerarquía en la selección holandesa. El delantero simboliza una manera de entender el juego que hoy está siendo especialmente cuestionada porque el futbolista ha perdido capacidad para defenderla. A sus 27 años, las lesiones le están carcomiendo y su cuerpo de atleta parece partido por la mitad. Quiere y, sin embargo, no siempre puede: 10 goles en 27 partidos ha sumado la última temporada.

Un futbolista con un juego menor y, sin embargo, con una mejor predisposición y ascendiente sobre la hinchada como es Saviola le ganó el puesto en el Barcelona y ahora entre Van der Meyde y Overmars le pueden sacar de Holanda porque Dick Advocaat parece dispuesto a jugar con un único 9 como es el incontestable Van Nistelrooy y dar la rienda del juego de ataque a Van der Vaart, que a efectos tácticos simboliza en Holanda una posición parecida a la de Ronaldinho: él dirá qué es lo mejor.

El problema es su incompatibilidad con Van Nistelrooy, el ariete del Manchester United

Parece como si el Barcelona y Holanda se hubieran puesto de acuerdo en que cualquier nuevo proyecto pasa necesariamente por eliminar a Kluivert por acomodado y agotado, tal que fuera una manzana podrida que contamina a los demás. Los azulgrana se han dado la vuelta y después de jugar de espaldas a la portería se exigen mirar a la cara del portero rival, y para tal menester Saviola sabe portarse a la espera de que llegue Trezeguet, Fabiano o Rita la Cantaora. Rijkaard, que incluso llegó a probar con el tridente (Ronaldinho, Kluivert y Saviola), se ha rendido y le ha dado puerta. El problema en Holanda es su incompatibilidad con Van Nistelrooy, el ariete del Manchester United. Las derrotas consecutivas ante Bélgica e Irlanda han obligado a Advocaat a recuperar el hilo del partido de repesca contra Escocia (6-0).

El 4-3-3, o incluso el 3-3-3-1, se imponen al 4-4-2, y el joven Sneijder, el chico del Ajax llamado a ser el conductor de juego, combina mejor con dos extremos (Van der Meyde y Overmars o Robben), un enganche (Van der Vaart) y un único ariete (Van Nistelrooy) que con dos delantero centro. A decir de los holandeses, vuelven los jugadores de banda y el pase interior, y aparece una nueva selección frente a la vieja, reflejada en el trío de capitanes (Frank de Boer, Cocu y Davids) con los que el seleccionador se reunió recientemente para decidir las maniobras, que se parecen mucho a las del Barça.

Advocaat parece finalmente decidido a fiarse de los jugadores después de que Gullit y Cruyff le hayan puesto a caldo. Hasta que el pasado jueves fueron suspendidos por las elecciones europeas, tres programas de televisión dedicados a la Eurocopa se emitían cada noche en Holanda y llegaban hasta la concentración de Faro, y en la mayoría se exigía a Advocaat que se dejara de sistemas y tácticas para dar libertad a los futbolistas más atrevidos. Advocaat, un técnico que hizo campeón al PSV y después al Rangers y que en su día ya fue elegido para dirigir la transición post-Van Gaal, está llamado a refundar el juego de la selección desde su renombramiento en el 2002.

Aunque la lista de convocados no garantiza el cambio porque continúan trece internacionales de la última Eurocopa, Holanda maneja nuevos jugadores y variantes desde su concentración en Faro a la espera de enfrentar mañana a Alemania. Ningún debate supera, en cualquier caso, el organizado alrededor de Kluivert, como si su suplencia fuera el punto de partida para una nueva época.

Hay ciertas dudas sobre la recuperación de Robben, no se sabe si a sus 19 años Sneijder podrá asumir la responsabilidad que se le recomienda, ya es conocida la terquedad de Seedorf en elegir el puesto en que quiere jugar y tantos asuntos como ocupan a un país en que todo el mundo sabe de fútbol. Todos los caminos llevan, sin embargo, a Kluivert, el mismo que a sus 18 años proporcionó una Copa de Europa al Ajax y al que ahora, nueve años después, se le trata como a un jubilado. En su favor ni siquiera juega la estadística, que le sitúa como el máximo goleador del torneo, con 40 goles, dos más que Raúl.

En Portugal se aguarda a una nueva selección oranje, y Kluivert no tiene abogado defensor. A pesar de jugar para los demás, siempre ha estado solo, confiado en un cuerpo que hoy ya no aguanta la marcha que todavía le pide su cabeza, de manera que le tocará administrar sus fuerzas y elegir sus apariciones. La gente pide su cabeza como si fuera el signo de una rendición necesaria para empezar a organizar un nuevo equipo. Kluivert, mientras, se lamenta y recuerda que quien tuvo retuvo y en las grandes citas, como la del Barcelona en Chamartín, es capaz de marcar un gol que no sirve para ganar pero sí para empatar y preparar el remonte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de junio de 2004