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Mamá huele a premio

Peñíscola

Ayer aterrizó en la sección oficial una pequeña joya, en la que tres excelentes actores sacan adelante una película, tierna y compleja a la vez, llamada Conversaciones con mamá. Con una estructura casi teatral, su director, Santiago Carlos Oves, teje una tela de araña sutil por la que se traslucen problemas como la falta de conciencia política, la educación sentimental o la pérdida de los valores adquiridos en la juventud, vistos en clave de humor y con unos impagables diálogos que tienen su maravilloso resumen en la soberbia actuación de China Zorrilla, una actriz argentina de 84 años que desborda vitalidad. La cinta de Oves, como tantas otras que nos han llegado en los últimos años desde el país austral, nos recuerda que el talento es siempre más atractivo que el dinero y comienza ya a situarse entre los filmes candidatos para alzarse con el Calabuch.

Conversaciones con mamá es una comedia agridulce en una competición en la que también entró en liza la holandesa Trampa de amor, de Ruud Van Hermert, una almibarada comedia centrada en un hombre que se resiste a abandonar su complejo de Peter Pan y que sólo alcanza la condición de disparate de tonos pastel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 2004