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Europa se abre al Este

Décima posición para Ramón, representante de TVE en el 49º Festival de Eurovisión, que ganó Ucrania

Unos la compararon con Xena, la princesa guerrera. Otros con Arwen de El señor de los anillos. Y todos la colocaban entre las favoritas y acertaron. La ucrania Ruslana se convirtió anoche, con el folclórico Wild, wild, east y 280 puntos, en la ganadora del 49º Festival de la Canción de Eurovisión, celebrado en el Abdi Ipeckci de Estambul (Turquía). El representante de TVE, Ramón del Castillo, se tuvo que conformar con el décimo puesto y 87 votos. La noche fue para los sonidos étnicos, y en el pañuelo de cabeza, Serbia-Montenegro -modernos arreglos para los sonidos tradicionales de Zeljko Joksimovic- y Grecia -el gimnasta Sakis Rouvas y su remedo de sirtaki- se mantuvieron en la pelea hasta el final.

La eurovisiva se había convertido en una cita anual más hasta hace dos años. Llegó Operación Triunfo a TVE, reventaron los audímetros y, contagiado por el entusiasmo, el certamen vive una segunda juventud. En 2002, más de 14 millones de espectadores siguieron a través de La Primera el momento de las votaciones para constatar, perplejos, que la granadina Rosa quedaba en un decepcionante séptimo puesto. El año pasado, y descontado el lógico desgaste y la ausencia del efecto sorpresa, se quedaban cuatro millones de seguidores por el camino. Aun así, Beth se colaba en cabeza de las emisiones más vistas de la temporada. Descontada la adhesión inquebrantable que suscita entre los eurofans, las audiencias del festival juegan con la ventaja de que el concurso exige ser visto en compañía. Cuanto mayor, mejor.

¿Cómo, si no, sobrevivir a los Pimpinela de Malta? ¿A los Simon & Garfunkel holandeses? ¿A la bailarina rapada alzada sobre unos zancos que acompañaba a Jonatan Cerrada, nacido en Bélgica, representante de Francia y con pasaporte español? Por no hablar de los ejercicios gimnásticos de la rusa Julia Savicheva -modosa, para compensar el artificial escándalo de sus predecesoras, el dúo tATu-. "El ritmo latino prácticamente ha desaparecido", sentencia Óscar Cabero, enviado especial a la capital del Bósforo por Radio Nacional, que este año no retransmite el festival. Vuelven "los coros y danzas".

Pero lo cierto es que hasta alguien tan poco sospechoso como la directora de Radio 3, Beatriz Pécker, reconocía ayer por teléfono junto al Bósforo -horas antes de retransmitir para TVE el festival- que vivía su propio "síndrome de Estocolmo", contagiada por el circo que inevitablemente acompaña al certamen. Estambul se ha convertido estos días en la postal de modernidad que Turquía envía al resto del continente, y con el altavoz de los 1.700 periodistas acreditados.

A Ramón, de 19 años, le tocó en sorteo el dudoso privilegio de actuar en primer lugar. Para llenarme de ti, del colombiano Kike Santander, se inspiraba en la más pura esencia Ricky Martin. Al joven alumno de OT -en diciembre quedó en segundo lugar en la tercera edición del concurso- le vistieron con un sobrio traje oscuro y una más festivalera camisa blanca bordada en dorado. El representante de TVE acusó los nervios y en la coreografía no se libró de una cierta rigidez.

Andorra devolvió la máxima puntuación que los espectadores de La 2 asignaron a Marta Roure, representante del Principado, en la semifinal del pasado miércoles. Portugal también actuó, con 12 votos, como un vecino leal y Francia concedió ocho puntos. No obstante, Ramón mostró cierta amargura cuando, nada más acabar la gala, Carlos Lozano conectó en directo desde la fiesta que la cadena pública organizó en Las Palmas de Gran Canaria, tierra natal del cantante.

Del recuento en España se encargó Anne Igartiburu (Corazón de...) que, en impecable inglés y de rojo, el color de la temporada, concedió 12 puntos a Alemania y recibió una pitada desde la platea del Abdi Ipeckci cuando dio dos pobres votos para los anfitriones. Esta vez hubo suerte, y nadie se marchó con "zero points".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004