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Varios productos en liza

La búsqueda de una sangre artificial está repleta de fracasos en la historia de la medicina. Desde los años cincuenta del pasado siglo, varios laboratorios han tratado en vano de encontrar la fórmula mágica.

No sólo no se producía el hallazgo, sino que se presentaron problemas descorazonadores. Así, durante la última década, varios productos que en principio parecían ser prometedores tuvieron que suspenderse abruptamente porque rompían los capilares sanguíneos o tenían el efecto pernicioso de aumentar la presión arterial.

Actualmente empiezan a registrarse avances más fiables. Además de PolyHeme, se están desarrollando otros dos tipos de sangre artificial: Hemopure, un derivado de hemoglobina bovina, investigado en los laboratorios Biopure de Massachusetts; y Hemospan, de los laboratorios Sangart de California.

En cualquier caso, el PolyHeme parece ir ganando en la carrera de colocar antes el fármaco en el mercado. Los laboratorios Northfield tienen previsto concluir el estudio en 2005 y, si los resultados arrojan datos positivos, comercializarían PolyHeme al año siguiente.

Los expertos siguen no obstante insistiendo en la necesidad de remontar, en los países más desarrollados, el problema de la carencia de donantes. La elevada siniestralidad del tráfico en las sociedades más avanzadas implica una demanda no satisfecha de reservas. La sangre artificial, si bien no constituiría la panacea, sí podría, en opinión de los expertos, paliar de forma notable la situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2004