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Entrevista:Magdalena Álvarez Arza | Ministra de Fomento

"Queremos que el ferrocarril sea la estrella de esta legislatura"

El Ministerio de Fomento tiene por primera vez en su historia una mujer al frente. Magdalena Álvarez, experta en hacer presupuestos, se encarga ahora del departamento más gastador del Gobierno. Pero se encuentra con las manos atadas porque su antecesor, Francisco Álvarez-Cascos, le ha dejado las inversiones hipotecadas para toda la legislatura. La ministra ha pedido una auditoría a la Intervención del Estado para que analice la gestión anterior.

La nueva ministra de Fomento, Magdalena Álvarez (San Fernando, Cádiz, 1952), lleva muchos años haciendo presupuestos en Andalucía, donde era consejera de Economía hasta su paso al Gobierno central. Conoce bien la materia y, quizá por ello, no se asusta ante la tarea que le espera en el departamento que ocupara durante la II República Indalecio Prieto, al que tiene como referente. Lo primero que ha hecho es pedir un balance de situación y encargar un informe a la Intervención del Estado sobre las cuentas que le ha dejado su antecesor, Francisco Álvarez-Cascos. Porque resulta que sólo le ha dejado para nuevos proyectos un 1,58% del presupuesto de inversiones para este año. No pierde ese empuje de mujer brava que se ha ganado en su carrera política. Prepara ya un catálogo de los puntos negros de todos los medios de transporte y analiza con Economía una solución urgente para la abultada deuda de Renfe, mayor que la de RTVE. Tampoco pierde el sentido del humor y, divertida, se imagina su muñeco de Canal + con pómulos señalados y exagerando su marcado acento andaluz.

"Vamos a revisar todas las formas de contratación y a darle un perfil que reduzca al mínimo la posibilidad de que aparezcan cosas extrañas"

"Lo primero que le pregunté al señor Cascos fue: '¿Cuánto presupuesto me has dejado?'. Me contestó: 'Bueno, lo normal"

"No creo que la estructura radial sea la más adecuada para el país, hay que completarla con conexiones entre provincias y comunidades"

"La cuestión es cómo financió el PP las obras de años pasados y qué hipotecas ha legado para el futuro. Seguramente tiene que ver con el déficit cero"

"Estoy muy preocupada por la seguridad y he pedido un inventario de los puntos negros de todos los medios de transporte"

"Estamos hablando con Economía sobre cómo abordar la deuda de Renfe, que supera los 7.200 millones de euros, mayor que la de RTVE"

"No voy a paralizar obras, pero voy a ver dónde ha desperdigado el PP las primeras traviesas o primeras piedras antes de conectarlas todas"

"Las constructoras no tienen por qué preocuparse, todo lo contrario, la obra pública es una característica de la izquierda"

Pregunta. Llega a un ministerio de ingenieros con un equipo de inspectores de Hacienda. ¿Refleja esto una especial preocupación por los aspectos presupuestarios?

Respuesta. Mi intención, siempre, es que los equipos se complementen. Pero no es un desembarco de inspectores y tampoco refleja que nuestra única preocupación sea el rigor presupuestario. Lo que quiero es sacarle todo el provecho a los recursos financieros que tenemos y garantizar que las inversiones en infraestructuras sean sostenibles. Y dentro de ello, queremos que el ferrocarril sea la estrella de esta legislatura. Eso implica lanzar un mensaje medioambiental, ya que si queremos cumplir con el Protocolo de Kioto, tendremos que desarrollar alternativas de transporte de forma competitiva. La cuestión es dar al transporte alternativas para el desdarrollo armónico. Por tanto, si queremos apopstar por el ferrocarril tendremos que ver también su encaje financiero y su propia sostenibilidad en el futuro.

P. En un marco de austeridad presupuestaria, ¿cómo va a garantizar esa sostenibilidad financiera?

R. Estoy acostumbrada a trabajar con pocos recursos porque a Andalucía le han quitado mucha financiación y, sin embargo, hemos realizado todo lo que habíamos prometido. Ésta es la tarea de un economista, sacarle todo el provecho a los recursos que tiene. Estoy convencida de que podremos dar un impulso a todos los proyectos comprometidos. A mí las dificultades no me asustan.

P. ¿Va a hacer alguna auditoría sobre la gestión anterior?

R. Vamos a hacer una intervención a fondo, basándonos en la Intervención General de la Administración del Estado, para que analice a fondo el nivel de compromisos que hay. Porque nos hemos encontrado con que el señor Cascos ha comprometido un 98,42% del presupuesto para este año. El resto, un 1,58%, es lo que tenemos para nuevos proyectos. Y para el año que viene está ya comprometido un 91,22%, y para el siguiente el 78,18%, y para el otro, que ya termina la legislatura, el 54,25%.

P. ¿No se puede revisar ese nivel de compromisos?

R. Vamos a verlo, es excesivo.

P. ¿Sobre qué cifra global estamos hablando?

R. Sobre un crédito final de 3.457 millones de euros, que son las inversiones de 2004. De ello, está retenido al 98,42%.

P. ¿Incluye las cuentas del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF)?

R. Sí, igual que Renfe, las empresas públicas de este ministerio y los datos presupuestarios de Vivienda, aunque ahora tenga su propio ministerio.

P. ¿Es lógico que un ministerio como éste tenga los gastos comprometidos?

R. Es lógico tener gastos comprometidos, pero no un porcentaje tan alto. La cuesión es cómo se han financiado las obras de años pasados y qué hipotecas han legado para el futuro. Seguramente tiene mucho que ver con el cumplimiento del déficit cero. Es decir, si se han dilatado obligaciones que se comprometieron antes y aparecen ahora porque se financiaron por el método alemán , que parecía tan genial y lo que hace es comprometer decisiones futuras. Por eso hay que conocer el margen de maniobra del ministerio y saber si hay algún compromiso más para poder explicárselo a los españoles. Seguramente, y muy pronto, el PP nos preguntará cuántas más inversiones de AVE vamos a hacer o cuántas más carreteras, pero lo primero que tenemos que saber es en qué se han gastado ellos el dinero en los años anteriores y su incidencia en el presupuesto que vamos a gestionar. Este año estamos prácticamente sin presupuesto. Vamos a hacer las cosas con la cautela y serenidad que se necesiten. Cuando tenga el informe de los interventores será el momento de dar todas las cifras, porque lo que sí va a haber es transparencia absoluta.

P. ¿Cuándo tendrá ese informe?

R. Creo que estará listo en un par de meses. Quiero que los interventores establezcan el balance de situación del ministerio a todos los niveles.

P. ¿Esperaba encontrarse este corsé?

R. Me parece sorprendente ese elevado nivel de compromiso, pero es lo que me he encontrado cuando he pedido los datos de ejecución del presupuesto.

P. ¿Le preguntó algo a su antecesor sobre ello?

R. Lo primero que le pregunté al señor Cascos, cuando nos vimos a solas, fue: "¿Cuánto presupuesto me has dejado?". Me contestó: "Bueno, lo normal".

P. ¿Ha encontrado algún indicio de financiación irregular?

R. Yo no puedo decir nada de esto. Cuando tenga los resultados de la auditoría se sabrá como está todo.

P. Entonces, ¿tendrá que revisar los últimos contratos del AVE?

R. Los nuevos responsables de cada una de las empresas públicas y sus equipos analizarán todo lo que se ha llevado a cabo. Lo que esté bien, bien, y lo que no, intentaremos rectificarlo en la medida en que podamos. Hasta que no sepamos el nivel de la adjudicación y la contratación no podemos tomar decisiones. Los compromisos del ministerio son sagrados. Tendremos que ver la situación desde el punto de vista legal.

P. ¿Piensa en un control especial para evitar el pago de comisiones en los contratos públicos?

R. Vamos a analizar y revisar todas las formas de contratación para darles un perfil que garantice mayor seguridad y reduzca al mínimo la eventualidad de que ocurran cosas extrañas. Me ofrecen mucha garantía las personas que se van a encargar de estas responsabilidades. Otro objetivo prioritario es conservar y mantener las infraestructuras ejecutadas. Queremos ampliar el periodo actual de tres años de garantía de las obras para que los contratistas asuman los defectos. Además, preparamos un plan específico para el mantenimiento y conservación de las infraestructuras.

P. ¿Le parece coherente el modelo actual de infraestructuras?

R. Nosotros no creemos que la estructura radial sea la más adecuada para el país. Hay que completarla con unas conexiones entre las capitales de provincia y las comunidades para que no todo tenga que pasar obligatoriamente por Madrid, entre otros motivos, para beneficio de los madrileños. Vamos a desarrollar otro concepto diferente de radial, el de corredores que conformen una malla de enlaces transversales entre territorios como la Ruta de la Plata, el eje Somport-Sagunto, el arco Mediterráneo, el Cantábrico..., en contra de lo que Aznar había planteado con Madrid como el centro de la humanidad, que termina convirtiéndose en un problema para los madrileños y para el resto de Madrid. Las infraestructuras son un medio, no un fin. Son un medio para el desarrollo económico, no sólo para mejorar la competitividad, sino también para redistribuir la riqueza. Si se quiere poner en valor aquellas partes del territorio que por sus propias dificultades geográficas no han podido estar bien conectadas, lo que se debe hacer es cambiar esa situación. Tenemos una visión distinta de cómo tienen que estructurarse las infraestructuras y su finalidad. El reequilibrio territorial, aparte de ser un valor a defender, es que está en nuestra Constitución. No podemos concentrar las decisiones en tres sitios y colapsarlos sin dar oportunidades al resto. Yo no voy a paralizar obras, pero voy a ver dónde ha desperdigado el PP las primeras traviesas o las primeras piedras antes de conectarlas todas.

P. ¿Cuáles son sus prioridades?

R. La primera, redactar un Plan Estratégico de Infraestructuras del Transporte. Vamos a poner en marcha también varios planes sectoriales muy importantes: uno destinado a reforzar la coherencia intermodal en las grandes ciudades; elaboraremos un protocolo de seguridad en el transporte; un plan de conservación y mantenimiento de las infraestructuras; impulsaremos los encales transfronterizos con Francia, Portugal y Marruecos; abordaremos la regulación de funcionamiento de puertos y aeropuertos, y, por último, un plan de seguridad y navegación marítimas.

P. ¿Por qué ha paralizado la Ley Ferroviaria?

R. No hay ninguna paralización. Se pospone su entrada en vigor. Primero, porque el Gobierno del PP no ha hecho los deberes y hemos llegado a estas alturas sin un desarrollo reglamentario para que la ley se pudiera aplicar. En segundo lugar, porque se han interpuesto muchos recursos de comunidades autónomas por invasión de competencias. No queríamos una ley que naciera con tanta falta de aceptación.

P. ¿Cómo va a abordar la deuda histórica de Renfe?

R. Lo estamos hablando con los responsables de Economía.

P. Son 7.200 millones de euros, más que la deuda de RTVE.

R. Sí, es verdad. Pero vamos a intentar buscar una solución.

P. ¿No puede ser más precisa?

R. En estos momentos, no.

P. ¿Es partidaria de que el GIF se contabilice como déficit?

R. El tratamiento presupuestario de los ministerios de cara al cumplimiento de los objetivos de déficit es competencia única de Economía y Hacienda. Aunque trabajamos conjuntamente se hará lo que ellos decidan.

P. ¿Ha pensado en una privatización, como se decía que era el efecto de la Ley Ferroviaria?

R. La ley del sector ferroviario prevé que hay una empresa que sea la inversora y otra la operadora. Una transposición aceptable de la normativa comunitaria, que establece la obligación de saparación de contabilidades, no exige una separación de la entidad juridica, pero ésa es la solución que se ha dado aquí. Plantea que por la vía del tren puedan ir la operadora pública y otras privadas. Eso es lo que se ha interpretado como la privatización del ferrocarril, cuando lo que se regula es que operen en la infraestructura pública empresas privadas. Es lo que sucede con puertos, aeropuertos y carreteras.

P. ¿Por qué esa apuesta por el ferrocarril?

R. Podría dar muchos motivos. Primero, porque el ferrocarril sigue siendo la asignatura pendiente de nuestro sistema de transporte; segundo, porque da la respuesta adecuada para el cumplimiento del Protocolo de Kioto; tercero, porque es una pieza clave para la modernización del país. Entiendo que las insfraestructuras tienen que dar una respuesta a una demanda existente, pero también son responsables de crear esa demanda en lugares donde no existe y que queremos potenciar. Cuando hicimos el AVE a Sevilla se nos dijo que no había tráfico de viajeros. Ese AVE ha creado demanda y hoy el AVE a Sevilla funciona muy bien.

P. Entre los diferentes modelos de financiación de infraestructuras, ¿cuál prefiere?

R. Prefiero la financiación de los Presupuestos. Pero si me dicen que hay dificultades para recurrir al dinero presupuestario y hay alternativas que encajan en la normativa comunitaria, pues recurriré a ellas. ¿Que si voy a buscar alternativas? Si las necesito, por supuesto. Pero el modelo más respetuoso con el futuro es el presupuestario.

P. ¿Es partidaria de los peajes?

R. La postura del PSOE está clara y la mía es la misma. Todas las capitales de provincia deberían estar conectadas por autovía o vía de gran capacidad sin peaje. El peaje no es algo non grato. Puede ser alternativa adicional para complementar esa autovía que deberíamos tener entre todas las capitales de provincia.

P. El PSOE de Madrid dijo en la campaña autonómica que eliminaría los peajes de las autopistas radiales, ¿asume esa propuesta?

R. Si el Gobierno lo hubiera comprometido, por supuesto. Las radiales no son los únicos accesos que tiene Madrid. Pero ¿a quién vamos a engañar con poco más del 1% de presupuesto que tenemos disponible? La prioridad del gasto disponible es la mayor seguridad en el transporte, después la conservación y el mantenimiento, y después se analizarán en cada sitio las necesidades.

P. ¿Y en el caso de Barcelona, donde no hay alternativa y todas las salidas y entradas son de peaje?

R. Ya, si problemas hay unos cuantos. También en Cádiz, en Asturias... Démonos tiempo.

P. ¿Le han hecho llegar las grandes constructoras alguna preocupación porque el cambio de Gobierno genere un parón en la obra pública?

R. Las constructoras no tienen por qué preocuparse. Todo lo contrario. La obra pública es una característica de la izquierda. Si alguien está preocupado es que no tiene ni idea cuál es la ideología de la izquierda. Si algo defiende la izquierda es lo público. Como responsable del ministerio, lo que voy a intentar es hacer las máximas obras posibles. Lo que también es cierto es que las infraestructuras tienen ideología. Para nosotros son un medio, no un fin, para el desarrollo económico y el equilibrio territorial.

P. ¿Comparte la crítica del PSOE de que un modelo de crecimiento basado en el ladrillo es poco sostenible?

R. Cuando se habla del ladrillo no se refiere al de la obra pública. La obra pública fortalece la capacidad de competir de nuestra economía. Cuantas mejores carreteras tengamos, mejor salen los productos de Almería para competir en los mercados europeos. Cuanto mejores aeropuertos tengamos, mejor para el turismo; cuanto mejor sea el ferrocarril, más capacidad de mover a la gente. Cuando se habla de un modelo de crecimiento basado en el ladrillo no se dice que el ladrillo sobre, sino que faltan otras cosas. El gran problema de nuestra estructura productiva no es que haya mucha construcción, sino que el resto de sectores no alcanzan su nivel. Llevamos mucho tiempo pivotando sobre un sector, pero el problema no es de ese sector, sino de los otros, que también tienen que tirar. Habrá que animarlos o buscar las causas que los frenan. El tren de las nuevas tecnologías, por ejemplo, lo hemos perdido.

P. ¿Hubiera sido más lógico mantener la responsabilidad de vivienda en este ministerio?

R. ¡A mí me sobran responsabilidades! Vivienda tiene una problemática especial, una situación delicada, con soluciones que van a ser difíciles por las decisiones erróneas del pasado.

P. ¿Alguna idea de cómo mejorar la seguridad en el transporte?

R. Estoy muy preocupada por la seguridad en un doble sentido, por las personas involucradas en los accidentes de carretera y ferrocarril, y por la forma de prevenir estos accidentes. He pedido un inventario de los puntos negros para la seguridad en los distintos medios de transporte. Después haremos uno con las soluciones que se han dado en otros países. También me preocupa la seguridad en el transporte de mercancías, sobre todo por los efectos medioambientales.

P. ¿Y el mal endémico de las conexiones con Francia?

R. Mi primera visita al exterior va a ser para ver al ministro de Transportes francés. Después iré a Portugal y a Marruecos. El cambio de Gobierno facilita las relaciones con Francia, que en la etapa anterior se habían complicado. Daré un impulso a las conexiones con Francia.

P. ¿Ha calculado cuántos fondos va a perder España para infraestructuras por la ampliación de la Unión Europea que este fin de semana se pone en marcha?

R. Los compromisos nuestros a futuro se centran más bien en el mantenimiento de las infraestructuras. Nosotros veníamos de las cavernas y, tras un esfuerzo de 25 años, estamos donde estamos y gracias a la ayuda europea. Llegará un momento en que no tengamos que tener la inversión en las dimensiones actuales. Tenemos que defender los fondos, pero también tenemos que ser conscientes de las diferentes circunstancias. Lo que tenemos que saber es que el anterior Gobierno nos ha puesto en muy mala situación.

P. ¿Cómo se va a solucionar el enfrentamiento que hay entre las compañías aéreas en Barajas?

R. Próximamente va a haber una reunión para buscar una solución. Es verdad que los anteriores responsables han dejado ahí un buen lío. Han agriado las relaciones. Siempre han sido especialistas en llevar las cosas al último extremo. Están todos enfadados con todos. Han tenido esa habilidad.

P. ¿Hay que cambiar la gestión de los aeropuertos?

R. Hay que plantearse cuál es la gestión más adecuada y la forma de participación de las comunidades autónomas con el fin de agilizar la coordinación y superviviencia de los aeropuertos. Lo que hay que perseguir es la calidad en el servicio. Porque la rentabilidad no siempre es económica, sino social.

P. ¿Qué va a hacer con las obras de arte adquiridas por Cascos?

R. No lo sé; si no las puedo vender, las dejaré. Yo no las habría comprado, pero no me preocupa. Creo que el 1% que obligatoriamente se dedica a la cultura debería ir más a la rehabilitación de edificios emblemáticos y mantenimiento y conservación de estructuras públicas que a comprar cuadros. Tenemos que orientar nuestro presupuesto de cultura de otra manera. Y siempre en coordinación con Cultura.

P. ¿Echa en falta el debate sobre la financiación autonómica?

R. Sí, sí. Ahora que por fin van cobrar 2.500 millones yo ya no soy consejera. Me da muchísima envidia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 2004