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70 curas catalanes defienden ritos religiosos para uniones homosexuales

Párrocos de base admiten que vulneran la normativa de la Iglesia

El documento Reflexión sobre la acogida de las personas en la Iglesia, firmado por 73 curas progresistas del Fórum Joan Alsina, de Girona, mantiene que excluir de la vida sacramental o de cualquier rito cultural a las personas divorciadas o a las parejas homosexuales "es injusto e inhumano". Además, muchos de los firmantes admiten que en sus parroquias "se está rompiendo sin ningún complejo la normativa de la Iglesia", dando opción a parejas homosexuales o divorciadas a celebrar algún rito religioso que dé testimonio de su amor.

Los curas afirman que no practican un sucedáneo del sacramento del matrimonio, aunque llevan a cabo una ceremonia alternativa "con solemnidad y publicidad" cuando alguna pareja cristiana lo solicita. "¿Por qué no pueden ellos celebrar el amor?", pregunta Vicenç Fiol, rector de Ullà.

Otros tres foros progresistas de curas de Cataluña se han adherido al documento de Girona, que podría sumar en fechas próximas más de un centenar de eclesiásticos. El manifiesto del Fórum Joan Alsina, que agrupa más de un tercio de los curas en ejercicio de la diócesis de Girona y recibe en sus parroquias a más de la mitad de los feligreses, reclama en su documento, redactado por consenso a lo largo de unos seis meses, que se acepten los métodos anticonceptivos, la fecundación asistida, la plena igualdad de la mujer en el sacerdocio y que se respete también "la autonomía de la ciencia y de la sociedad civil".

Los curas estiman que la Iglesia debe "reconocer con criterio el valor de las opciones no sacramentales para vivir en pareja estable, especialmente el matrimonio civil, sin hurgar en circunstancias que pertenecen a la intimidad inviolable de las personas o a su personalidad diferenciada". El manifiesto aconseja a los curas ofrecer a estas parejas "la posibilidad de celebrar su compromiso de donación mutua con algún rito que exprese y signifique la bendición del Padre", y añade que "excluirlos de la vida sacramental o de cualquier rito cultural es injusto e inhumano".

Jesús consuela

Los curas mantienen que las enseñanzas de Jesús están por encima de las disposiciones de la jerarquía católica, y recuerdan que "Jesús cura, consuela y da alimento incluso cuando la ley lo prohíbe". Siguiendo el mismo razonamiento, advierten que esta ruptura con la ley no debe producirse "a escondidas", sino a los ojos de todo el mundo. Vicenç Fiol asegura que jamás han ocultado a la jerarquía sus opiniones -ayer, una representación de curas entregó el documento al obispo de Girona- y que su arma es "el juego abierto". El texto lamenta que muchas personas que "creen en Jesús" y desean vivir según sus enseñanzas "topan con la ley, que reseca y mata el espíritu". Los clérigos aseguran que en sus iglesias viven situaciones de personas que se sienten rechazadas porque "viven experiencias que no se ajustan a normativas establecidas por tradición ancestral". Son muchos los curas que, ante tales situaciones, deciden ofrecer cobijo espiritual a personas que la jerarquía consideraría excluidos. "En muchas iglesias de base rompemos con la normativa de la Iglesia institucional. Lo hacemos sin ningún complejo, porque no podemos negar acogida a nadie". Lluís Costa, rector de Torroella de Montgrí, lamenta que algunos curas nieguen incluso la comunión a parejas homosexuales o divorciadas.

El Fórum Joan Alsina ya levantó una enorme polémica en sectores eclesiásticos con otro documento publicado en 2002, en el que reclamaban el sacerdocio femenino, criticaban la ostentación de la Iglesia y su alejamiento de los pobres. Los redactores del nuevo documento han tenido en cuenta aportaciones de asociaciones cristianas de diversa índole, como colectivos de mujeres o de gays y lesbianas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004