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EL REGRESO DE LAS TROPAS | Reacciones

El Gobierno de Berlusconi reacciona con estupor y confirma que Italia mantendrá su despliegue

El Gobierno italiano valoró ayer de forma muy negativa la noticia de la retirada española de Irak. Oficialmente, la reacción en Roma se limitó a las palabras "lo sentimos"; en realidad, fue mucho más que eso: indignación y estupor. "No comprendemos la prisa, se había hablado del 30 de junio y ahora resulta que no se concede a la ONU ni la oportunidad de encontrar una fórmula para un traspaso de poderes", dijo una fuente cercana al Gobierno. Silvio Berlusconi, por su parte, afirmó que Italia era "el más estrecho aliado de EE UU en la Europa continental" y trató de restar importancia al anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero.

El ministro de Exteriores, Franco Frattini, declaró, en vísperas de un viaje a Washington, que la misión italiana se mantendría sin cambios, pero precisó que el 30 de junio debía "disolverse la coalición y ceder protagonismo a un gobierno iraquí representativo" y a la ONU, que debería tener "muy pronto" una "función efectiva".

Berlusconi dispone poco margen para reacciones. La prioridad inmediata de su Gobierno seguía siendo conseguir la liberación de los tres rehenes italianos en poder de un grupo iraquí que ya asesinó a un secuestrado la semana pasada. La retirada inmediata de las tropas españolas no debería tener repercusiones directas sobre las tropas italianas, desplegadas en una zona distinta, la región sureña alrededor de Nassiriya, y bajo mando británico. Otra cosa eran las consecuencias políticas. Dario Rivolta, responsable de relaciones exteriores de Forza Italia, el partido de Berlusconi, afirmó que España había cedido ante "un vil chantaje terrorista", que el anuncio efectuado por Rodríguez Zapatero debilitaba "a todos los miembros de la coalición" y que era inconcebible dejar Irak "en manos de sus guerrillas internas". Italia, en cualquier caso, quedaba mucho más sola, en términos diplomáticos, tras el anuncio de Madrid.

En medios muy cercanos a Berlusconi no se descartaba ayer que el presidente del Gobierno compareciera ante el Parlamento o en televisión cuando se resolviera en un sentido u otro la crisis de los rehenes, para efectuar algún tipo de anuncio. Eso podría ocurrir con motivo de la cumbre bilateral con el británico Tony Blair, prevista en Londres para la semana próxima. Aunque ayer Berlusconi se mostró frío ante la posibilidad de que se celebrara una cumbre europea extraordinaria sobre la situación en Irak, podría respaldar la idea si otros países se sumaran a ella. Pero se descartaban de momento medidas más radicales.

La oposición de centroizquierda, mientras tanto, seguía dividida frente a la cuestión iraquí. Los miembros de la llamada "lista Prodi" para las elecciones europeas, Margarita y Demócratas de Izquierda, se reunieron ayer y optaron por mantener la anterior posición española: esperar hasta el 30 de junio, comprobar si la ONU y el Gobierno iraquí asumían o no el mando, y decidir entonces sobre la retirada. Otros grupos, como Los Verdes, Refundación Comunista y el coliderado por el ex fiscal Antonio di Pietro y el ex dirigente comunista Acquille Occhetto, exigieron la retirada inmediata de las tropas, siguiendo el ejemplo español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2004