Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Por un desarrollo sostenible

¿Qué es lo que hace que casi un centenar de personas se manifiesten en la catedral de Málaga? ¿Por qué casi una treintena de ellas pasaron toda la noche en sus jardines, a pesar de la lluvia, las tormentas, los rayos? Muchos dirán que tan solo son los ecologistas, los antisistema..., pero también entre estas personas había (sábado 27 y domingo 28 de marzo) agricultores y otras personas afectadas por la especulación urbanística.

Sin duda la naturaleza es sabía, pues mientras nos oponíamos a que la feroz especulación urbanística acabe con nuestro territorio, ésta nos ofrecía las consecuencias que conlleva construir junto a las playas, en los márgenes o incluso en los mismos arroyos, acabar con la vegetación que impide las riadas e inundaciones.Dejando de lado las inquietudes ecologistas, ¿alguien se ha parado a pensar?:

¿Por qué embargan las tierras a sus propietarios por 200 pesetas el metro cuadrado y así construir una autopista? ¿Por qué construyen junto a los márgenes de los arroyos, o incluso en él, hipotecando el futuro de las personas que compran estas viviendas cuando se producen fuertes lluvias? ¿A qué es debido el actual afán de construcción, si en España existen unos tres millones de viviendas sin habitar? ¿Por qué les resultan tan difícil, normalmente imposible, acceder a una vivienda a los jóvenes?

Algunos están muy contentos porque el valor de su vivienda se ha triplicado en los últimos años, pero, ¿qué pueden comprar con ese dinero en el caso de venderla?

Son muchas las preguntas que nos podemos hacer ante el actual estado de desarrollo, sin duda insostenible, pero todas ellas pueden quedar englobadas en una sola: la creación de campos de golf, urbanizaciones de lujo, grandes centros comerciales, ¿mejora nuestra calidad de vida (la de la mayoría de las personas), permitiéndonos un mejor acceso a la vivienda y a los recursos, contribuyendo al mantenimiento y mejora de los comercios locales, ofreciéndonos mayor tiempo y mayores espacios libres para vivir nuestros momentos de ocio?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de abril de 2004