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Crítica:CLÁSICA

Honda intimidad

Fácil y difícil es acertar con un homenaje adecuado a Gerardo Diego, poeta, músico e impulsor del grupo poético del 27. Fácil, por la riqueza de registros que ofrece su personalidad creadora; difícil, por la exigencia de niveles de cuanto hizo. Entonces, el homenaje de la Comunidad de Madrid me parece que superó todas las premisas para discurrir por vías de una entrañable intimidad y una hondísima autenticidad.

Tras la palabra de Elena de Diego, hija del gran poeta, que habló de su padre con naturalidad, un dúo bien prestigiado como es el de la mezzo Elena Gragera y el pianista y compositor Antón Cardó interpretaron lieder favoritos de Gerardo, a los que dedicó sus versos: Fauré, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Beethoven, Chopin y Debussy, en estrecha fusión de poemas y melodías. El corazón de Europa, desde el primer romanticismo hasta la innovadora invención poética y pictórica, nos llegó con la emoción exacta y la lírica precisa de los intérpretes.

Música y poesía

Elena Grajera, soprano; Antón Cardó, pianista; Elena de Diego, recitadora. Conde Duque. Madrid, 5 de abril.

Luego, la magia de las Españas: Albéniz, Mompou, Falla... El inolvidado poeta, sus músicas, sus compositores e intérpretes, tuvieron una audiencia numerosa, esto es, una nueva muestra de adhesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de abril de 2004