Reportaje:

Arqueología con libros

Francisco Puche integra en una de sus librerías de Málaga un torreón del siglo XIII hallado en el edificio

Francisco Puche, uno de los libreros con más solera de Málaga, muestra orgulloso el resultado de la rehabilitación de una de sus tiendas, la librería Proteo, en el centro histórico de la ciudad. "Por aquí pasaba una muralla que hacía de cerca defensiva", explica. En ella se insertaban torres y se abrían puertas como la de Buenaventura, que hoy, después de su rehabilitación, se ha convertido en uno de los principales reclamos de esta librería con 25 años de antigüedad. Desde su reapertura, es raro el cliente o paseante que no pregunta por los restos o se detiene a echar un vistazo.

"En 1996, tras una excavación, encontramos tres suelos de diferentes épocas", cuenta el librero tratando de explicar que no ha sido un hallazgo fortuito. "Hace diez años se encontraban restos en la ciudad y se tapaban, afortunadamente la situación ha cambiando y hay muchos ejemplos", añade. Han aparecido además, fragmentos en la Avenida de Cervantes, Plaza de la Marina, Pasillo de Santa Isabel, calles Carretería y Álamos, y Plaza de la Merced hasta su cierre con la Alcazaba.

"La casa [llama así a la librería] necesitaba una reforma y pensábamos que había que descubrir las murallas". En 14 meses han integrado un tramo de la muralla árabe (torreón y barbacana) y han rehabilitado el edificio, del siglo XIX, con la idea de convertirlo en un centro cultural y de ocio.

"Todo se ha hecho con materiales respetuosos y técnicas bioconstructivas, no agresivas con el medio ambiente", precisa. Han atendido a criterios como la reutilización de materiales antiguos, el uso de paneles de energía fotovoltaica que suministran más del 50% del consumo del edificio o el uso de la gravedad para traer el agua. La inversión, subvencionada en un 25% por entidades como el Ayuntamiento y la Junta, ha alcanzado los 600.000 euros.

La librería Proteo mantiene "la misma vocación" que las otras dos tiendas que Francisco Puche posee en la capital malagueña. "Tratamos de organizar actividades culturales, tanto dentro como fuera de la tienda: editamos libros sobre la ciudad u obras que no sean muy comerciales y organizamos desde hace mucho tiempo cuenta cuentos".

La rehabilitación del edificio ha permitido destinar a la lectura un espacio en la última planta del edificio. Puche tiene previsto organizar en éste tertulias o que sirva para presentaciones de libros. "La inauguración, propiamente dicha, para clientes y amigos será el 23 de abril, día del libro", cuenta. Con motivo de esta nueva etapa, presentará varios libros como Yo, el Genal, de José A. Castillo (18 de mayo), Un librero en apuros, de Francisco Puche (29 de mayo) y Puerta de Buenaventura, de MLK Proyectos (30 de mayo).

Han pasado 35 años desde que abrió la librería Prometeo en un modesto local de la ciudad. Su afición por la mitología - Prometeo es el héroe griego que pretende construir un mundo a medida del hombre- le hizo bautizar en 1975 a su segunda tienda con el nombre de otro mito griego: Proteo, un dios marino con capacidades adaptativas.

Puche ha adaptado el edificio a los nuevos tiempos y se ha quedado con su filosofía empresarial: 95% de obreros fijos, jornadas de 36 horas desde 1990, sistema de proximidad con el cliente -"si no le gusta el libro se lo cambiamos en una semana"- y nada de alarmas. Los expositores de sus tiendas exhiben 15.000 libros y tiene 4.000 cuentas de crédito abiertas a sus clientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de abril de 2004.

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