MIKEL SÁNCHEZ | Jefe de traumatología y medicina del deporte de la clínica La Esperanza de Vitoria

"El uso de factores de crecimiento para las lesiones significa un cambio de mentalidad"

Un grupo de médicos e investigadores de Vitoria ha logrado la recuperación de lesiones deportivas en un tiempo muy inferior al conocido hasta ahora utilizando una técnica basada en la aplicación de plasma del propio paciente en el lugar de la lesión. El objetivo inicial era conseguir regenerar hueso para hacer viable la colocación de implantes dentales en las operaciones de reconstrucción de boca, pero con el tiempo la técnica se extendió al campo de la traumatología con un resultado "espectacular", según el traumatólogo Mikel Sánchez, pionero en la utilización de este sistema y que admite que su utilización ha cambiado la mentalidad de los profesionales a la hora de operar.

Sánchez, un reconocido especialista en el ámbito internacional en el tratamiento de las lesiones de deportistas de élite y jefe del servicio de traumatología y medicina del deporte de la clínica USP La Esperanza, en Vitoria, viene empleando este procedimiento desde hace tres años para regenerar los tejidos más susceptibles de sufrir lesiones durante la práctica del deporte: huesos, cartílagos, tendones y ligamentos, y músculos. Numerosos profesionales del deporte, tanto nacionales como extranjeros, han probado el tratamiento "con recuperaciones en un tiempo claramente más corto del previsto", explica Sánchez.

Mikel Sánchez ha sido pionero en una técnica para regenerar huesos, cartílago y músculo

El procedimiento fue desarrollado en el laboratorio Biotechnology Institute (BTI), ubicado en Vitoria, por un grupo de investigadores liderado por el doctor Eduardo Anitua y la bioquímica Isabel Antía y presentado públicamente en julio de 2001. La técnica consiste en la utilización de sangre del propio paciente para procesarla y obtener un plasma rico en factores de crecimiento (proteínas), que se coloca en la zona que se va a tratar. A partir de ahí, la zona dañada empieza a cicatrizar y, al cabo de siete días, hay un número de células cuatro veces superior que si se hubiera seguido el procedimiento normal trabajando en la herida. Hasta ahora se buscaba reducir el edema que podía interferir con los mecanismos de reparación enfriando la zona lesionada, comprimiendo para limitar la hinchazón y elevando para favorecer el drenaje.

"Con la nueva técnica", indica el especialista vitoriano, "se sustituye este coágulo de sangre por un plasma rico en factores de crecimiento preparado con la sangre del propio paciente. La aplicación de este preparado en lesiones musculares disminuye la inflamación y acelera la recuperación" con una rápida reincorporación del paciente a la vida normal o a la práctica deportiva a nivel profesional.

Mikel Sánchez, un traumatólogo que ha desarrollado técnicas quirúrgicas, como la artroscopia, y ha diseñado instrumentos para operar que después se han comercializado en todo el mundo, admite que la aplicación de los factores de crecimiento ha cambiado su mentalidad a la hora de operar, al igual que a los traumatólogos que también la utilizan. "Ahora al operar me imagino a las células fabricando tejido para recuperarse. Antes hacía los agujeros con menos cuidado de que se calentara la broca o la sierra de cortar. Sin embargo, ahora hay que tener mucha más precaución porque sabes que si se calienta el instrumental la célula se muere. Antes los traumatólogos pensábamos en el tornillo, el martillo y el escoplo. Esta nueva técnica te cambia la mentalidad y te vuelves más limpio y cuidadoso operando".

El especialista recuerda sus inicios con esta técnica: "Después de colocar una prótesis de rodilla a una señora de edad avanzada surgieron complicaciones con la aparición de un úlcera crónica con mal pronóstico. Me acordé de los factores de crecimiento y logramos cicatrizar la herida. El resultado fue tan espectacular que pensé que si las proteínas sirven para el hueso y para la necrosis de piel, seguro que funciona en los músculos, el cartílago... Así me incorporé a la investigación y ahí nació la aplicación al resto de tejidos, porque hasta ese momento se circunscribía a los implantes de los dientes".

Este procedimiento es una pieza más del puzzle de la medicina regenerativa, que, según vaticina Sánchez, va a ser el porvenir. "Éste es el inicio de un camino que no sabemos adónde va a llegar y que es alucinante", comenta. Aunque la mayor repercusión son las recuperaciones rápidas en los deportistas, la técnica es válida para cualquier enfermo, aunque puntualiza: "Estamos favoreciendo que las lesiones se curen antes, pero la biología celular es la biología celular y por mucho que queramos acelerar... Ahora la referencia es que si alguien no se cura en tres semanas es un fracaso".

Muchos médicos son cautos todavía con esta técnica "porque ha saltado demasiado pronto a la prensa popular por culpa de los deportistas, sin tratarse antes en la prensa científica especializada", señala. En cualquier caso, no sustituye a una buena cirugía. "Si opero mal, por muchos factores de crecimiento que ponga, irá mal la operación. Es una ayuda, no la solución definitiva", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de abril de 2004.