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MATANZA EN MADRID | Las víctimas

ANCA VALERIA BODEA / De Transilvania a San Sebastián

Anca Valeria Bodea, rumana de 26 años, apenas vivió dos meses en España, pero los disfrutó intensamente. Había llegado el 7 de enero procedente de Oradea, en Transilvania. Vino sola, y a través de un amigo se alojó en casa de los hermanos Eugene, Florin y Daniel Terbea, en un piso de Guadalajara. Se dedican al montaje de equipos industriales. Nada más llegar Anca, les surgió un trabajo en San Sebastián y la llevaron con ellos.

"Así que su primera impresión de España fue pasar un mes de vacaciones en San Sebastián", recuerda Daniel. "Estuvimos en un piso en la calle de Arrasate, en el centro, y cada día ella salía a pasear por la playa de la Concha". En Rumania, Anca había estudiado Filología francesa e inglesa. Trabajó como secretaria tres años sin vacaciones. "San Sebastián fue el primer lugar donde disfrutó", afirma Daniel. "Decía que tenía mucha suerte, porque había pasado de trabajar en Rumania a tener vacaciones en la ciudad más bonita de España". Allí cuajó su relación con Eugene, y en los últimos días le confesó a alguna amiga que estaba mirando trajes de novia.

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Anca aseguraba que podía presentir las desgracias. "Un día, de pronto, se quedó como paralizada", recuerda Daniel, "y dijo que sentía que algo malo le iba a ocurrir". Había vuelto al piso de Guadalajara para trabajar cuidando a unos niños en Majadahonda, a dos horas de tren. Aunque Eugene la tranquilizaba, el 11-M no estaba con ella porque seguía en San Sebastián. A las 6.53 le mandó un mensaje. "Le decía que iba a coger el tren y que quería verlo", cuenta Daniel.

En Oradea dejó a sus padres, Ioan y Valeria, y a su hermana Ioana. El lunes 22 más de mil personas acudieron a su entierro. Era el día de su cumpleaños.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 2004