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El dueño del museo ilegal dice que las piezas son heredadas y regaladas

El alcalde de Aguilar defiende al coleccionista y bodeguero Antonio Sánchez

La operación Toro ha sorprendido a los vecinos de Aguilar de la Frontera (Córdoba) y, sobre todo, a Antonio Sánchez, propietario del museo arqueológico precintado por la Guardia Civil, que le atribuye un supuesto delito contra el patrimonio histórico al entender que parte de las 5.000 piezas intervenidas procede de expolios y ventas irregulares. Sánchez, dueño de Bodegas Toro Albalá, en cuyo recinto se encuentra el museo, alegó ayer que las piezas arqueológicas son heredadas y proceden de regalos.

Antonio Sánchez aseguró ayer que la colección intervenida por la Guardia Civil no es privada, que lleva abierta al público entre 20 y 25 años y que hace dos comenzó los trámites de legalización para su inclusión en la red de museos andaluces. La delegada de Cultura en Córdoba, Rafaela Valenzuela, precisó ayer que lo único que hizo el propietario de las bodegas fue "pedir información, con lo que se le remitió el decreto por el que se regulan los museos andaluces".

Valenzuela aseguró que la Junta de Andalucía no cuenta con expediente alguno que dé por iniciado un proceso de creación del museo. La delegada de Cultura puntualizó que un proyecto de esta envergadura requiere un trabajo técnico complejo y amplio, además de la presentación de un proyecto.

Antonio Sánchez incidió en que la Delegación de Cultura le conminó a legalizar el museo, algo que negó ayer Rafaela Valenzuela, quien reiteró que la única actuación que se hizo fue enviar el decreto de regulación.

El propietario de las piezas afirma que un arqueólogo, cuyo nombre prefirió no facilitar, se encargaba del proceso de catalogación y que le faltaban unas 200 piezas por inventariar. Antonio Sánchez asegura que no sólo hay 5.000 piezas, sino que son más de 30.000 los restos que acumula, desde piezas arqueológicas hasta relacionadas con el mundo del vino. Sánchez dijo que muchos de los restos han estado en cajas hasta hace diez meses, que otros han estado guardados 100 años y que algunas piezas proceden del extranjero.

La Guardia Civil aseguró el lunes que parte de las 5.000 piezas intervenidas, "de incalculable valor histórico", procede del expolio y la venta clandestina. Antonio Sánchez, a punto de cumplir los 69 años, se toma el asunto con cierta ironía y respondió que todo eso lo deberán probar y será el juez el que decida. "El museo era conocido por todos; han venido todos los jueces que han pasado por Aguilar de la Frontera. La Guardia Civil ha celebrado muchas veces la fiesta de su patrona el 12 de octubre y los colegios hacen visitas", explicó Antonio Sánchez. El Museo Toro Albalá estaba aún ayer incluido en la página web del Patronato de Turismo de Córdoba.

"Aquí, lo importante es el vino", dice Antonio Sánchez copa en mano, aunque reconoce que el museo es el emblema de la bodega. "Aquí hay piezas desde 1844", cuenta. Algunas proceden de la herencia de su familia política, otras de cinco generaciones de plateros en su familia y otras forman parte de regalos, sobre todo de un ciudadano inglés con quien mantenía una buena amistad, según relató Antonio Sánchez, quien en ningún momento habló de compra o venta de estas piezas. Incluso dijo que él mismo había regalado piezas.

Antonio Sánchez no entiende por qué ahora, después de más de 20 años, se produce esta operación de la Guardia Civil. "Yo nunca he ocultado nada". En el patio del local, de camino a la bodega, hay un cartel con una flecha que reza: Museo.

El alcalde de Aguilar de la Frontera, el socialista Francisco Paniagua, salió ayer en defensa de Antonio Sánchez. "Es cierto que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, pero estoy seguro de que Antonio no ha hecho nada con mala fe y siempre ha puesto a disposición del pueblo las piezas que tiene; es un ciudadano ejemplar", explicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2004