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Jorge Drexler rinde culto a las palabras en su nuevo disco, 'Eco'

El cantante uruguayo inicia hoy una gira por ocho ciudades

Jorge Drexler (Montevideo, 1964) dejó hace casi 10 años su profesión de cirujano para dedicarse a comunicar ideas y sentimientos a través de la música. Uno de sus lemas es que "la letra, con melodía entra". Eco, su nuevo disco, es el fruto de tres años de trabajo dedicado a cultivar las palabras necesarias para transferir emociones a través de un disco. Drexler inicia hoy, en Santiago de Compostela, una gira por ocho ciudades.

Una canción, según la definición de Drexler, es un texto asociado a la música y, además, uno de los medios más importantes para la transmisión de datos, "incluso los textos que se transmiten por tradición oral se les busca una melodía para memorizarlos", cuenta. Él mismo, cuando estudiaba Medicina y tenía que memorizar los apuntes, trataba de buscar similitudes fonéticas o acordarse de la métrica que tenían las palabras para no olvidarlas, y ése sigue siendo uno de los secretos de sus canciones. "La melodía es como un fijador que se añade para dejar claro lo que queremos transmitir".

Con esa idea en la cabeza, Drexler recogió el guante que le lanzó su gran amigo Joaquín Sabina. Drexler, hijo de un judío alemán que consiguió escapar de la Alemania nazi cuando contaba cuatro años, no suele tocar temas políticos, pero llevaba tiempo queriendo escribir algo sobre la situación en Oriente Próximo. "Estábamos en un bar y Sabina me pasó el estribillo de Chicho Sánchez Ferlosio: 'Yo soy un moro judío que vive con los cristianos'. Lo apunté como pude en una servilleta mientras le escuchaba decirme que, además, lo escribiera en décimas". El resultado de aquel reto se titula Milonga del moro judío, y uno de los versos suena así: "No sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos; no hay muerto que no me duela, no hay un bando ganador, no hay nada más que dolor y otra vida que se vuela; la guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste; perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera". Apenas ha empezado a sonar la canción, a Drexler le han empezado a llover las críticas de los fundamentalistas, pero eso no parece importarle a este trovador.

Jorge Drexler se ha convertido ya en un referente para la gente de su país aunque no quiera que se le considere embajador de nada. Sus canciones hablan mucho de la distancia, y eso resulta muy evocador para muchos de los uruguayos que viven fuera de su patria pero Drexler huye de cualquier tipo de nacionalismo. "Sólo hablo de lo que conozco, no quiero ser la voz de los sin voz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de marzo de 2004