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CAMBIO POLÍTICO

Zapatero quiso siempre a su lado al presidente de Castilla-La Mancha

A. D.

En cuatro años, José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero han pasado de competir por el mismo puesto a estar el segundo en un Gobierno que preside el primero. Ambos se enfrentaron, junto a Matilde Fernández y Rosa Díez, por la secretaría general del PSOE y contra casi todos los pronósticos ganó Zapatero. Desde entonces, Bono y Zapatero han mantenido una estrecha relación, cultivada día a día y siempre acompañada por la desconfianza de sectores importantes del PSOE y de la opinión pública. Bono lleva cuatro años afirmando que es leal a Zapatero y que ha deseado lo mejor para él, porque sería lo mejor para el partido y para el país.

La actuación a menudo heterodoxa del presidente de Castilla-La Mancha, con declaraciones fuera de la línea oficial, contribuyeron a que la desconfianza continuara.

La hora de Barreda

Hasta la víspera de las elecciones todavía había voces que veían a Bono "cruzando El Tajo" para aspirar de nuevo al liderazgo del PSOE en el supuesto de que a éste le fueran mal las elecciones. Zapatero negó siempre en público y en privado que tuviera la menor queja del comportamiento de Bono y muy pronto, comenzó a decir que le quería en su Gobierno.

El mazazo terrorista del pasado jueves, 11 de marzo, ha provocado que para la historia de Bono y Zapatero quede para siempre que el último mitin que se celebró en este país para las elecciones del domingo, 14 de marzo, lo celebraran juntos. Fue en Toledo, el miércoles 10 de marzo. Ese fue el último acto político de Zapatero, que terminó con un estrecho abrazo con José Bono. "El cambio empezará en el primer minuto que lleguemos al Gobierno, respetando al pueblo; vamos a ganar las elecciones el domingo y vamos a construir unos años de vida democrática, respetando a los más débiles, va a ganar la fuerza de la esperanza frente al miedo; y en esa victoria estará conmigo en primera línea Pepe Bono". Esta fue la última proclama de Zapatero.

La llegada de José Bono al Gobierno de la nación llevará consigo la elección de José María Barreda como nuevo presidente de Castilla-La Mancha. Barreda es ahora vicepresidente del Gobierno y secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha. Amigo personal de Bono, ya estaba preparado hace cuatro años para presidir la región al considerar que Bono iba a ganar el congreso. Muchos miembros de la ejecutiva federal, a la que pertenece desde ese congreso, destacan de Barreda su capacidad de análisis político y su actitud y talante de diálogo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de marzo de 2004