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Tribuna:MATANZA EN MADRID | Manifestación en Madrid

Habrá que recapacitar

Sean cuáles sean los resultados del próximo domingo todo el mundo político español deberá sentarse a recapacitar. Porque así no se puede seguir.

Lo digo bajo el impacto de los 200 muertos del bárbaro atentado de Madrid. Pero lo digo también por el clima muy tensionado de la política española, por la reciente inquietud y desánimo de la población y por el deterioro de los problemas vasco y catalán. El atentado de Madrid se inscribe en este marco, crea un ambiente de miedo y angustia y exacerba todo tipo de tensiones. Hace la situación insoportable.

No tengo más autoridad para hablar de este tema que la de haber servido lealmente desde el inicio de la Transición a la consolidación de la democracia, la estabilidad y la gobernabilidad del Estado y el progreso general del país. Y haber jugado un papel de primer orden en la instauración en Cataluña de un modelo autonómico que pese a sus insuficiencias, que siempre he denunciado, ha contribuido a la implantación de un modelo político, social y económico positivo. Un modelo convivencial y animado de voluntad cohesionadora. Y que ha procurado, no siempre con éxito, establecer una relación positiva y fructífera con el conjunto de España.

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Es con esta experiencia y este bagaje que, como decía, me siento legitimado -como tantos otros ciudadanos- a pedir esta profunda recapacitación. Aún suponiendo que el domingo surja una mayoría absoluta, quien la tenga deberá hablar a fondo, abiertamente, con el resto de fuerzas políticas. Es verdad que España tiene unas perspectivas positivas desde varios puntos de vista. Pero para que realmente se cumplan es preciso que se suprima la radicalidad de algunas confrontaciones, que se sanee el clima político y mediático, que se supere la sensación de inseguridad, que se venza el miedo. Y también, que se haga un serio esfuerzo de diálogo, no por supuesto con ETA, sea o no responsable del atentado de Madrid -ahora esto sería totalmente improcedente-, pero sí con el nacionalismo democrático catalán y vasco.

Lo inmediato ahora es que la ciudadanía se pronuncie. Puede hacerlo con ánimo esperanzado si piensa en el enorme progreso que hemos experimentado en los últimos 30 años. Y al propio tiempo debe hacerlo con exigencia de radicalidad en la lucha contra el terrorismo -venga de donde venga-, y exigencia de prioridad del interés general por encima de cualquier otra consideración.

Sí, hay que recapacitar. En más de un aspecto así no podemos seguir.

Jordi Pujol es ex presidente de la Generalitat de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de marzo de 2004