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La fuerza tranquila

En 1981, François Mitterrand hizo famoso un eslogan, la fuerza tranquila, que le va a Mariano Rajoy como anillo al dedo. Como Rajoy es como es, ya ha dicho que su primera prioridad es hablar con todos los presidentes autonómicos. Incluido Ibarretxe, que sigue en el monte; pero advirtiendo que no está dispuesto a pasar por su famoso plan, entre otras cosas porque no quiere presidir el suicidio de España. Incluido Maragall; pero eso sí, advirtiendo que no habrá unas comunidades más privilegiadas que otras. La igualdad de los españoles y la solidaridad son los principios que inspiran su idea de España. La lucha contra el terrorismo constituye su segunda prioridad. Sólo con la ley, pero con toda la ley. Por eso no le ha temblado el pulso cuando hubo que clausurar Egin, encarcelar a la mesa de HB, ilegalizar a sus herederos o incluir a todo el entorno etarra en la lista de organizaciones terroristas. Los resultados están ahí y hasta el propio Zapatero reconoce que ETA está hoy más débil que nunca. A pesar de Carod. El bienestar de los españoles es su tercera prioridad. Las credenciales con las que se presenta son impecables: hemos saneado las cuentas públicas, lo que nos ha permitido liberar recursos para apuntalar una Seguridad Social en ruinas e invertir en infraestrucuturas más que nunca. Como hemos bajado los impuestos y liberalizado servicios como la energía o las telecomunicaciones, los empresarios han podido invertir más y crear más empleo. Ahora toca transformar estos éxitos económicos en políticas sociales aún más ambiciosas con un objetivo claro: conseguir el pleno empleo para 2010. Dialogando, dialogando mucho.

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J. M. García-Margallo es eurodiputado del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 08 de marzo de 2004.

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