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Félix Grande reivindica el magisterio de Cortázar

El poeta emeritense Félix Grande intervino ayer en la jornada de clausura del encuentro 20 años sin Julio Cortázar, que comenzó el pasado miércoles en la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz. "Antes de conocer a Julio Cortázar, yo ya era su discípulo, y él ya era mi maestro", declaró Grande.

El escritor español evocó el primer encuentro con su colega argentino, que tuvo lugar en La Habana, en 1967, cuando Grande acababa de publicar el poemario Blanco spirituals. "Recuerdo que me lo presentó Paco Fernández Santos y lo primero que hizo Julio fue darme un abrazo que casi me crujieron los huesos, puesto que me sacaba más de un palmo. En seguida me llamó hermano", comentó.

En aquella reunión de intelectuales afines a la revolución cubana se encontraban también, siguiendo el relato de Félix Grande, los también argentinos Francisco Urondo y Rodolfo Walsh, así como el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, todos ellos admiradores de Cortázar. No obstante, el autor de Rayuela rehuía los elogios. "Tenía un pudor tan grande con su propio trabajo, con su propia genialidad, que cuando alguien hablaba bien de sus libros se removía en la silla. Le aturdía que se hablara bien de él", aseguró Grande. Mayores reservas tenía hacia los críticos, que le recordaban la clásica cita de Sartre: "El infierno son los otros".

Félix Grande recordó asimismo las visitas de Cortázar a su casa de Madrid y su gusto por los dos locales de jazz de la época, el Bourbon Street, "donde solía tocar Pedro Iturralde y le dedicaba temas de Charlie Parker y John Coltrane", y el Whisky Jazz. "Para Julio nunca había suficiente noche. Sus rasgos más característicos eran su piedad, su estricto y profundo sentido de la justicia y aquella inocencia en la mirada, capaz de ver siempre al otro lado del espejo", añadió Grande.

La posterior intervención de los críticos Jean Andreu, Michelle Debax y María Ángeles Fernández, y un recital de jazz a cargo de la banda gaditana Sagiba y el actor Pepe Maestro, puso fin al encuentro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de marzo de 2004