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Reportaje:

Los Winchester del lenguaje

La banda de 'punk'-flamenco defiende el cordobés en su primer disco 'Vale, Montoya no soy...'

Rakel Winchester no tiene nada que ver con los rifles que usa el Séptimo de Caballería para ganar todas las batallas contra los indios, como pasa siempre en las películas del Oeste. El origen del nombre de la banda cordobesa es algo que ni el más curtido en adivinanzas lograría descifrar. Dicen los cinco músicos que decidieron ponerle este nombre a su banda que es "la pronunciación cordobesa" del apellido del austríaco Ludwig Wittgenstein, uno de los grandes filósofos del siglo XX y teórico del lenguaje.

El filósofo que decía: "Mi lenguaje son los límites de mi mundo", les viene al pelo al grupo que ha decidido ponerle música a las historias con las que se topan cada día y utilizar para contarlas "el cordobés más profundo". Rakel Winchester acaba de publicar su primer disco Vale, Montoya no soy..., que salió a la calle el pasado 23 de febrero distribuido por El Diablo, de Gran Vía Musical.

"El grupo lo formamos Raquel, Yonka y yo hace diez años. Tocábamos punk-rock y habíamos grabado varias maquetas, pero cada uno seguía con su trabajo, no vivíamos de esto", explicó ayer en Sevilla el batería Luiso Cabrera.

A la banda se sumaron hace dos años los guitarristas flamencos Antonio Santiago Flamen y Rubén Márquez y de la mezcla ha surgido lo que su público y las discográficas han etiquetado como "punk flamenco".

"A nosotros eso de punk flamenco no nos gusta mucho, preferimos potage, porque cada uno es de una manera totalmente distinta", añade Luiso.

"Ninguno vivimos de la música, así que nunca nos preocupamos de mover las maquetas que habíamos grabado. Incluso la maqueta que le llegó a la discográfica fue de casualidad", comenta la cantante y autora de todas las letras Raquel Riquelme. Raquel ha pasado por distintas bandas rockeras de los ochenta, la última fue el dúo Txoxo de la Bernarda.

"Dicen que somos políticamente incorrecto porque en mis letras hay palabrotas y alusiones al sexo. Hace tiempo un amigo se llevó a Vitoria una maqueta de El infeliz (una versión de la canción de Cecilia Un ramito de violetas). La pusieron en la radio y llamó hasta el obispo, yo creo que se pasan", explica Raquel que ha compuesto temas como El marío de la cannisera o Ay choriso, róbame.

"Usamos un lenguaje muy de andar por casa que aquí en Andalucía no suena mal", apunta el bajista Yonka. El grupo cordobés, que reconoce influencias de Veneno, Pata Negra, Camarón y Paco de Lucía, participará en un concierto a beneficio de los niños de Mozambique el próximo día 20 en Córdoba; pero la presentación de su disco será el día 25 en la sala Fun Club de Sevilla, para continuar después por los escenarios de otras ciudades españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de marzo de 2004