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TIROS LIBRES | BALONCESTO | Final de la Copa del Rey

Gana la jerarquía

Respetando la jerarquía que está marcando la liga regular, el Tau confirmó su supremacía actual llevándose a Vitoria su cuarto título copero. No le resultó sencillo, sobre todo por el efecto Rudy Fernández. El joven jugador verdinegro confirmó los mejores augurios y en su primera aparición en un torneo de máxima exigencia cumplió sobradamente hasta el punto de convertirse en referente principal de lo que ocurría en la cancha, lo que resulta destacable dado que se trataba de toda una final. Estamos asistiendo a los primeros y exitosos pasos de un jugador singular que engancha naturalmente con las virtudes que han hecho grande a la generación de Gasol, Navarro y Raúl López. Como hicieron hace bien poco estos tres jugadores, Rudy se mueve en la pista con una naturalidad sobresaliente. Su juego es tan fluido como incisivo, demuestra un gran orgullo competitivo y cuando puede dota a sus acciones de una espectacularidad que llega directamente al corazón del aficionado. Su canasta para abajo al final del tercer cuarto provocó todo una altercado publico, con la gente puesta en pie rindiéndose definitivamente a un enorme talento. La prensa finalmente le reconoció como el MVP del torneo, aunque aquí el alborozo por la irrupción de Rudy como una estrella provocó una injusticia.

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En el bando del campeón estaba otro gran jugador que ha realizado un torneo muy importante. Scola lo merecía en mayor medida, por sus grandes actuaciones en los tres partidos, por ser razón directa de un título y porque no desapareció como hizo Rudy en los últimos cuatro minutos de la final, cuando el torneo se decantó definitivamente hacia los vitorianos.

Estos últimos lances mostraron claramente el lugar que ocupan uno y otro equipo en el escalafón de nuestro baloncesto. El prodigioso canastón de Rudy al final del tercer cuarto tuvo efectos expansivos. El DKV entró en éxtasis, el público se volcó definitivamente con la Penya y ante tanta algarabía el Tau perdió su habitual compostura. Rudy enchufó dos triples más y el partido enfiló hacia su conclusión con aires de sorpresa. Pero cuando peor lo tenía, el Tau sacó a relucir su excelente entramado táctico. El DKV en cambio, naufragó totalmente. No es de recibo que si Rudy les había colocado en disposición de ganar, en estos últimos minutos se convirtiese en mero invitado de las acciones suicidas de Digbeu o Radulovic. Apareció el Joventut más errático y terminó engullido por su falta de jerarquía. En todo equipo hay actores principales y secundarios, y no hay buena película donde las escenas más importantes las protagonicen estos últimos. Al final son estas cosas las que deciden partidos y torneos, y esta vez no iba a ser una excepción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de marzo de 2004