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Crónica:BALONCESTO | Copa del Rey

Reyes se queda solo ante el Tau

La falta de lanzamiento exterior y la inferioridad en el rebote condenan a Estudiantes

La solidez del Tau no puede ser reventada por un solo jugador. Ni aunque éste se llame Felipe Reyes y tenga uno de esos días tan grandes, tan suyos. Hacia esa tesis empujó el partido el entrenador de los vitorianos, Dusko Ivanovic. De tal manera que cuando Estudiantes quiso darse cuenta, ya sólo vivía de Felipe Reyes. Muy poco ante un equipo como el Tau, tan heterodoxo y aplicado en todos los recovecos del juego.

Sin llegar a ser avasallador, con algunas lagunas, como la evidente falta de brillantez en el engranaje de Calderón y Vidal, el Tau superó a Estudiantes a base de una labor de desgaste constante, machacona, hasta la extenuación, algo muy propio del Baskonia.

Esa soledad de Reyes, además de su inferioridad en el rebote y su mal balance en los triples condenaron a Estudiantes, que como siempre jugó a pecho descubierto y quemó sus naves en el intento. El Tau es un equipo con mayor capacidad para especular con el tiempo de posesión. Pero eligió, como es su tendencia esta temporada, tensar la cuerda al máximo a base de tanta rapidez como intensidad en su juego, tratando de anotar sin pausa. No se concedieron tregua los dos equipos, que por momentos protagonizaron un fantástico toma y daca. No daba tiempo a ver tanto ir y venir, tanta canasta, tanta réplica y contraréplica.

TAU 89 - ESTUDIANTES 83

Tau: Prigioni (12), Macijauskas (15), Nocioni (24), Scola (21) y Betts (7) -cinco inicial-; Vidal (0), Cornell David (8), Splitter (0) y Calderón (2).

Estudiantes: Brewer (10), Loncar (12), Jiménez (13), F. Reyes (25) y Patterson (14) -cinco inicial-; Jasen (6), Iturbe (2), Azofra (1) y Vidaurreta (0).

Parciales: 22-22, 28-19, 16-21, 23-21.

Árbitros: Mitjana, García y Pérez Pizarro.

9.200 espectadores en el pabellón San Pablo.

Estudiantes hacía valer la rapidez de Reyes en la zona baskonista, el Tau, por supuesto, la vivacidad y la buena mano de Macijauskas. Estudiantes probó a defender en zona. No resistió más que un par de embestidas. La joya del baloncesto lituano la rompió con un triple a las primeras de cambio. También trató de ejercer una presión por toda la pista, pero no perturbó mayormente al Tau, que manejó las transiciones de defensa a ataque sin mayor apuro.

Hasta que Estudiantes no empezó a acusar cierta flojera en el rebote defensivo y a dar más metros en la defensa del perímetro exterior, que aprovechó el Tau a base de triples, no se reseñó alguna diferencia sustancial (48-39). Cada equipo encontraba una tecla adecuada. Cuando no irrumpía David con dos jugadas de dos más uno consecutivas, era Loncar quien penetraba a canasta y hacía mella en los pasillos que dejaban los desajustes de posición de los pívots del Tau. Si Crowder era capaz de llegar al aro a base de piernas, Ivanovic daba entrada a Prigioni para responderle con la misma medicina.

El Tau llegó a manejar una ventaja de 13 puntos (64-51). Pero entonces Pepu Hernández, el entrenador de Estudiantes, demostró que siempre se puede reincidir en un intento de cortar el ritmo del rival. Volvió a ordenar una defensa en zona que enmudeció durante un buen trecho las escopetas del Tau, que acusó el descanso que se tomó Macijauskas. No anotó un solo punto en el tercer cuarto, Ivanovic le dio un leve respiro y entre una cosa y otra, Estudiantes volvió a meterse en la pomada (66-62). Reyes, Jiménez y Patterson fueron los protagonistas de la mejora de Estudiantes. Pero ni Azofra, ni Crowder, que falló triple tras triple, ni Loncar, ni Jasen, que se apagaron en ataque tras un buen inicio de partido, le permitieron a Estudiantes ir mucho más allá. El Tau se rehizo de nuevo y en el último cuarto se dio un paseo triunfal, con la única y numantina réplica de Reyes. Demasiado poco para permitirle a Estudiantes algo más que mantener el tipo con dignidad. Sólo eso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 2004