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Entrevista:JUAN MANUEL ALONSO | Presidente de la comisión médica y antidopaje de la IAAF | ATLETISMO

"El dopaje es un problema de salud pública"

Juan Manuel Alonso (Madrid, 1962), jefe de los servicios médicos de la federación española, es también, desde hace pocos meses, el presidente de la comisión médica y antidopaje de la federación internacional de atletismo (IAAF). Está allí arriba en un momento en el que el mundo descubre, asombrado, que Estados Unidos también peca. En un momento en el que se desvela, por ejemplo, que Víctor Conte, que pasaba por ser el consejero dietético de famosos atletas -como Marion Jones o su ex marido C. J. Hunter o su nuevo marido Tim Montgomery-, era, en realidad, el propietario de un chiringuito en California por el que pasaban a proveerse de sustancias prohibidas -esteroides anabolizantes, EPO, hormona del crecimiento-, si no a inyectárselos allí mismo, importantes deportistas norteamericanos: futbolistas, beisbolistas y atletas, algunos con tanto nivel como Regina Jacobs, Dwain Chambers y Kevin Toth. Los investigadores anuncian que en el proceso a Conte y sus colaboradores saldrán a la luz los nombres de otros usuarios, algunos se sospecha que nombres excelentes, plusmarquistas mundiales y campeones olímpicos incluidos.

"En España hay más conciencia de que la EPO se detecta, lo que ha disuadido a alguno"

"En Estados Unidos, por criterios de libre empresa y búsqueda de espectáculo, han mirado para otro lado"

Pregunta. ¿Preocupa a la IAAF la identidad de esos atletas?

Respuesta. Preocupa. Pueden salir nombres importantes que aún no sabemos. Y, si salen, no va a ser una situación agradable. Será un momento tenso en el que, de una manera injusta, se pondrá en entredicho al atletismo. Pero, como la reacción será de sanción y castigo, demostraremos que somos un deporte serio.

P. El caso Festina, en 1998, manchó al ciclismo por siempre. ¿No tiene miedo de que le pase lo mismo al atletismo?

R. Eso sería posible, ayudado por la opinión pública. Sí, puede caer en entredicho la imagen del atletismo, pero contamos con la tradición de nuestra parte: el atletismo siempre ha sido muy duro con el dopaje, lo ha perseguido, lo ha sancionado con dureza. Y, si ahora la IAAF vuelve a demostrar firmeza, dejaremos la imagen de un deporte que antes había sido manipulado por desaprensivos y que ahora es más fuerte.

P. ¿Se puede establecer un paralelismo entre el dopaje de Estado de los países del Este en los años 70 y 80 y el dopaje empresarial estadounidense de ahora?

R. Sí; no es descabellada la comparación. Un Estado que busca propaganda política en los triunfos deportivos y otro que deja hacer. En Estados Unidos ha estado favorecido por una ley que permite vender esteroides sin receta en cualquier sitio, hasta en los estancos y los quioscos de prensa. Además, las grandes ligas, en béisbol, baloncesto, fútbol..., se han guiado por criterios de libre empresa y búsqueda de espectáculo y han mirado para otro lado en asuntos de dopaje. Esta permisividad ha creado graves problemas de salud. Y todo, guiado por el liberalismo económico a todos los niveles.

P. Los jueces y la policía desarticulan redes de dopaje en Francia, en Italia, en Estados Unidos... ¿Las autoridades deportivas son impotentes o no quieren luchar?

R. La voluntad de las federaciones internacionales es seguir luchando. Aunque sin contar con los mismos medios políticos o investigadores, la fundación de la Agencia Mundial Antidopaje permitirá mayor coordinación y eficacia. Pero para el tráfico de sustancias, uno de los grandes problemas, dependemos de los estados.

P. ¿Pero para qué tanto? El dopaje sólo afecta a una minoría de personas en el mundo.

R. El dopaje es ahora un problema de salud pública y mientras los gobiernos no se involucren en las labores de prevención no se va a poder conseguir avanzar. Puede que el dopaje sólo sea un 1 por 100.000 de la población, pero es una minoría muy visible y muy imitada, que marca pautas de conducta. Si no se lucha, se favorece el mensaje del todo vale para todo el mundo. Y no sabemos los efectos de muchos productos, que pueden salir a la luz ocho o diez años después de tomarlos. Necesitaríamos que algún organismo supranacional organizara un estudio epidemiológico de la muerte entre los 30 y los 40 años de algunos deportistas, por ejemplo.

P. Hasta hace nada, las federaciones parecían pasar de puntillas por el problema del dopaje en vez de abordarlo de frente. Y ahora dan un sentido más científico a la antigua comisión, abren un apartado de dopaje en su página web...

R. Se ha buscado que los temas médicos tengan más preponderancia, que se trabaje más en la información a médicos y técnicos y la educación de los atletas y entrenadores, en la protección de la salud de los deportistas. Y esto es un mandato directo del presidente Diack.

P. ¿Pero cree que el dopaje nace sólo de la falta de educación o de información de los implicados?

R. Evidentemente, no. No somos ingenuos. Buscaremos una optimización de los recursos reforzando la política iniciada por Arne Ljunqvist, mi antecesor. Así, organizaremos mejor los controles de fuera de competición con la obligación de los atletas de comunicarnos su paradero permanentemente. También los haremos mejor programados en el tiempo. Ahora, con vistas a los maratones de abril, se harán controles de EPO, por ejemplo. Y desde mayo hasta julio buscaremos a mediofondistas, fondistas y marchadores que piensen en Atenas. Serán unos 2.000 controles fuera de competición, con más énfasis en la EPO.

P. ¿Maneja la IAAF una lista de sospechosos a los que controlar más?

R. Llevamos con controles de sangre desde 2001 y ya tenemos datos para hacerlos más dirigidos.

P. ¿Los de Atenas serán los Juegos más limpios de la historia?

R. Serán tan limpios como los controles muestren. Normalmente, hay muy pocos positivos. En atletismo habrá algún positivo. Y más si están a punto, como esperamos -o, si no, pocos meses después: las muestras serán congeladas y el anuncio tendrá un efecto disuasorio-, las técnicas para la detección de la hormona del crecimiento, la IGF-1 y las hemoglobinas sintéticas. Pero no nos importa tanto cazar positivos como disuadir a los atletas de doparse.

P. ¿Han cambiado mucho las cosas en España desde el caso Alberto García ?

R. Aquel positivo ha favorecido un paso adelante para continuar la lucha. Hemos empezado en enero a hacer controles fuera de competición, en busca de eritropoietina, en todas las especialidades de mediofondo, fondo y marcha. También buscamos EPO en el cross y en los torneos de pista cubierta. También hemos puesto en marcha un seguimiento, un sistema de pasaporte hematológico y controles de salud, requisito previo voluntario para ir a Atenas. Esto nos permite llamar a capítulo a los deportistas que muestren unos índices sospechosos, pedirles explicaciones y someterles a un estricto seguimiento de controles.

P. ¿Ha mejorado el último año la salud del atletismo español?

R. En general, ahora hay una concienciación mayor de que la EPO puede ser detectada y se ha disuadido a alguno que pudiera estar utilizándola. Los índices de sospecha, en todo caso, eran muy escasos, y ahora son menos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de febrero de 2004