JUEVES DRAMÁTICO EN LA REGIÓN

Mueren tres personas al incendiarse el cobertizo en el que vivían en Villaverde

El humo asfixió a las víctimas, cuyos cuerpos fueron abrasados por las llamas

Tres indigentes murieron en la madrugada de ayer en un incendio que se originó en el cobertizo donde vivían, en la calle de Domingo Párraga, detrás de la estación de cercanías de Renfe de Villaverde Alto. Los cuerpos quedaron completamente calcinados, por lo que la policía no ha podido identificar aún a las víctimas. La autopsia está prevista que se les realice hoy.

Según las primeras investigaciones, podría tratarse de dos hombres y una mujer, "de entre 20 y 30 años y españoles", según los vecinos de la zona. "Desde las pasadas navidades" dormían en la caseta abandonada de Renfe. Los vecinos, que les veían entrar y salir, también hablan de un tercer hombre que pernoctaba ocasionalmente con los demás.

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Fátima, la cocinera del bar Renato, situado frente al cobertizo, descubrió el incendio alrededor de las 6.20. "No era muy grande, pero salía mucho humo. No se escuchaban gritos ni nada". Avisó a los servicios de emergencias del 112 y, corriendo,

acudió a la casa de José Carrasco, un jubilado que vive solo en una de las tres casas que Renfe tiene para sus empleados en Villaverde. "El señor, estaba en pijama, asustado", relata, "y no quería salir de su casa, pero lo convencí".

Carbonizados y amontonados

Los bomberos del Ayuntamiento llegaron sobre las 6.40 hasta la caseta de chapa, de unos siete metros cuadrados, que Renfe utilizaba como almacén, pero que en la actualidad estaba abandonada. Para acceder al interior tuvieron que romper la puerta, cerrada desde dentro con una cadena y un candado. Dentro encontraron numerosos enseres como colchones, mantas y un hornillo de gas. Al levantar una chapa del suelo, los bomberos hallaron los tres cadáveres carbonizados y amontonados. Nada pudieron hacer los servicios de emergencias del Samur-Protección Civil.

El origen del incendio no está claro. La Policía Científica, responsable de la investigación, cree que fue un incendio fortuito. Según las primeras hipótesis, los indigentes quizá encendieron una fogata -con el hornillo de gas encontrado en el interior de la caseta- para calentarse, debido a las bajas temperaturas.

El humo de la combustión de las mantas y los colchones causó una alta concentración de monóxido de carbono, que asfixió hasta la muerte a las tres personas, ya que la chabola carecía de ventilación. El cobertizo de chapa se convirtió en un infierno en el que se carbonizaron los cadáveres de las víctimas cuando éstas ya estaban muertas o, al menos, inconscientes.

La policía descarta que la muerte pudiera deberse a otras causas -una agresión-, puesto que los cuerpos no presentaban signos externos de violencia. Esta hipótesis la avala el hecho de que los tres cadáveres fueron encontrados juntos y que los vecinos no escucharon ruidos ni gritos en el exterior.

La puerta del chamizo estaba cerrada con una cadena, por lo que en un principio podría haberse pensado en un incendio provocado. Pero el candado estaba por dentro de la puerta, lo que descarta esa posibilidad. Juan Manuel Otero, vecino de las casas de Renfe ubicadas justo al lado de la chabola, lo confirma: "Esas personas siempre ponían la cadena. Cuando estaban en casa, lo hacían con el candado por dentro. Si se habían ido, el candado estaba por fuera", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de febrero de 2004.

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