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Una indemnización de 42.000 euros

La historia de Pilar Castillo Parra saltó a los tribunales en 1997. Cuando se enteró de que la espada de Damocles que pendía sobre su cabeza era de humo, demandó al hospital por ocultarle durante 12 años que no tenía cáncer pese a que un servicio del hospital supo en 1985 que el diagnóstico de cáncer era erróneo. Pilar Castillo sólo tenía un tumor benigno y los médicos lo sabían.

Pilar fue por la vía penal contra los médicos del hospital público Virgen de las Nieves. "Creo que no pueden seguir en su puesto", explica Pilar. Pero no tuvo éxito. El juez dijo que el delito, cometido más de 10 años antes, había prescrito.

Tras el revés judicial, Pilar acudió a la ví civil. "Era patético ver a los médicos retorcerse en rocambolescas declaraciones para justificar su injustificable postura", afirma en el libro el abogado de Pilar, Abelardo Ortiz, sobre sus declaraciones.

Tras un proceso de seis años, Pilar tuvo respuesta. En una sentencia de septiembre de 2003, el Tribunal superior de Justicia de Andalucía (TSJA) obligó al Servicio Andaluz de Salud a indemnizar a Pilar con 42.000 euros, que pedía mucho más dinero.

La sentencia del TSJA, que está recogida en el libro, sostiene que el caso "puso de manifiesto una evidente negligencia ante la paciente por parte del servicio médico afectado, que, conociendo desde 1987 el cambio de diagnóstico producido de liposarcoma bien diferenciado a angiomiolipona, [...] no lo comunicó conveniente ni oportunamente a la interesada, que permaneció hasta mucho tiempo después con la creencia de que era portadora de un cáncer maligno".

Pilar asegura que la indemnización es "ridícula". "Lo que yo he pasado no se lo deseo a nadie y no se puede arreglar con 42.000 euros".

La demandante afirma que el día que conoció la sentencia sintió un alivio y cierta reparación, pero no suficiente. "Pilar se alegró porque era la confirmación oficial de la historia que tanto daño le había hecho y que tan despreciablemente había sido negada por los médicos responsables", señala el abogado. Pero Pilar matiza su alegría: "Los médicos siguen en el hospital y me parece intolerable".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de febrero de 2004