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CARTAS AL DIRECTOR

Existen unos derechos

De buenas a primeras, suena el teléfono y una voz pregunta por ti.

Es una señorita, habla con autoridad: "D. ..., ¿tiene usted dos minutos?". "Mucho es, pero bueno". "Dígame: como cliente del banco tal, en su oficina, ¿tiene mucho que esperar? ¿Qué trato recibe? Cuando se forma atasco en la fila, ¿cómo lo resuelven? ¿Ha formulado usted alguna queja? ¿Cómo es el comportamiento de los que le atienden? ¿Qué valoración les daría: regular, buena, muy buena?".

Así, sin cuestionar en nada lo correcto de asaltar a un cliente por teléfono y de preguntarle a ocultas sobre el comportamiento de unas personas. La Constitución Española establece que "todos los españoles son iguales ante la ley" (artículo 14), y que nuestras libertades tienen un límite "en el respeto al derecho de los otros a su honor e intimidad y a la propia imagen" (artículo 20).

A algún empleado del banco, ¿se le ha ocurrido hacer indagaciones sobre el comportamiento de sus altos jefes para luego aplicar medidas? La indagación de este caso supone desconfianza y duda inmotivadas sobre el cumplimiento de los empleados acerca de sus deberes. Es ofensivo, por no respetar el derecho al honor y a la propia imagen que suponen el correcto cumplimiento de una persona de sus deberes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de febrero de 2004