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Los negros e hispanos entran en la escena de la carrera demócrata

Siete Estados norteamericanos celebran hoy unas primarias clave para el futuro de Kerry

Llega la hora de la verdad en la carrera de la selección del candidato demócrata que se enfrentará a Bush dentro de nueve meses. Las primarias que hoy celebran siete Estados son mucho más representativas de lo que eran Iowa y New Hampshire. Este minimartes puede consagrar la ventaja de John Kerry y confirmar el declive de Howard Dean, además de indicar cuánto futuro tienen John Edwards y Wesley Clark y si se despide Joe Lieberman.

El panorama no podía ser más distinto al que había hace tres semanas, cuando el ex gobernador de Vermont, Howard Dean, encabezaba los sondeos. Sus errores -comentarios a bocajarro, frialdad en la detención de Sadam Husein, críticas excesivas a sus compañeros, mal cálculo de los cambios en los electores- le hicieron tropezar en Iowa y luego en New Hampshire. Ahora está en caída libre. Y el que quiera seguir vivo necesita ganar hoy en alguna parte.

Dean se ha puesto el parche antes de la herida y ha admitido la posibilidad de no ganar hoy en ningún sitio. "¡Cómo han caído los poderosos!", dijo, sonriendo, en la cadena NBC el domingo, al anunciar que seguirá, excepto si "nos barren una y otra vez". Sus finanzas están bajo mínimos y ha tenido que aplazar dos semanas el pago del sueldo de los empleados.

El senador de Massachusetts, John Kerry, es el frontrunner, el favorito: el hombre al que los demócratas -blancos, negros e hispanos, hombres y mujeres, clases medias y trabajadores- ven con más posibilidades de ganar en noviembre por su experiencia y porque nadie -desde luego, Bush no- le hace sombra en seguridad, defensa y experiencia nacional e internacional. Precisamente por ser el favorito recibe ataques de los demás candidatos y mayor escrutinio de los medios. Él no presta demasiada atención y cabalga con el respaldo de los sondeos y con nuevos apoyos, algunos tan decisivos como el de la Unión de Trabajadores Agrarios, de gran influencia entre los hispanos.

Los elementos nuevos en estas cinco primarias -Misuri, Delaware, Arizona, Oklahoma y Carolina del Sur- y dos caucus -Nuevo México y Dakota del Norte- son la geopolítica -hay norte, oeste, sur y este-, la composición del electorado -por primera vez entran en juego negros e hispanos- y las tendencias, más moderadas que en el arranque de la campaña. Están en juego 269 delegados; junto a los 33 que consiguió Kerry en Iowa y New Hampshire, más los 16 de Dean y los 18 de Edwards, el miércoles estarán adjudicados el 10% del total de los que se reunirán en la Convención demócrata de Boston, entre el 26 y el 29 de julio. Para ganar en Boston hacen falta 2.181 delegados.

- Misuri (5,5 millones de habitantes) es el plato fuerte de la jornada, por los delegados en juego, 74, y, sobre todo, porque representa a EE UU como ningún otro Estado: tiene el reparto demográfico de negros e hispanos correspondiente a la media nacional y trabajadores a los que les afecta la crisis económica. En las primarias no se exige la afiliación, con lo que cualquier ciudadano (3,6 millones de electores) puede participar. Y en los últimos cien años, con una excepción (1956), Misuri ha votado siempre en las generales por el candidato que ha ganado las elecciones. Kerry encabeza los sondeos con un 44%, seguido de Edwards (14%) y Dean (9%).

- Arizona, con 55 delegados, es otro campo de batalla nuevo. La pelea es entre Kerry y el ex general Wesley Clark, popular entre hispanos (cerca de la cuarta parte de los electores). La economía va bien, con industrias relacionadas con defensa -de nuevo Clark juega su carta-, tecnología y turismo. Hay una amplia presencia de emigrantes, legales e ilegales.

- Carolina del Sur es la gran esperanza de Edwards. Es su región y el Estado al que representa en el Senado. Por eso, su victoria no sería tan importante: se da por descontada. A Kerry le vale con ser segundo. Hay 45 delegados en juego.

- Oklahoma (40 delegados) es el objetivo de Clark, que necesita alguna victoria para seguir en la carrera. Es vecino (de Arkansas) y ha dedicado mucho tiempo y dinero, pero Kerry se beneficia, como en todas partes, del pragmatismo que prima en los demócratas: elegir al que más posibilidades tenga de ganar a Bush.

- Nuevo México: el voto hispano (42% de la población, la mayor presencia de EE UU) puede ser determinante en el reparto de los 26 delegados. Kerry es favorito. Clark tiene una presencia notable (es el único de los candidatos que habla español). A Dean (que chapurrea algunas palabras) le beneficia, como en Arizona, el sistema que permite haber votado previamente por correo.

- Delaware y Dakota del Norte, con 15 y 14 delegados, son platos menores. En ambos casos el favorito es Kerry, aunque Lieberman se ha volcado en Delaware para tratar de sobrevivir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de febrero de 2004