Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINION DEL LECTOR

Maldita R-3

Vivo en el barrio de Las Rosas (San Blas), justo enfrente de Vicálvaro, en el lado interno de la M-40. Desde hace unos meses se están llevando a cabo las obras de la R-3, que empieza justo al lado de mi casa.

He leído en esta sección cartas de los vecinos de Vicálvaro quejándose de que les han quitado la incorporación a la M-40 Sur, que efectuaban por mi misma rotonda. En la actualidad uno se puede incorporar hacia el sur en ella pero el camino conduce indefectiblemente al eje de O´Donnell (dirección centro-ciudad), o al inicio de la R3, cuando entre en servicio.

Durante estos meses esperé que esta medida fuera provisional y que el acceso a la M-40 Sur se reabriera finalizadas las obras. No será así. En un día sin demasiado tráfico se tarda desde mi zona no menos de 15 minutos en incorporarse a la M-40 Sur, ya sea por Moratalaz, ya sea por la entrada de La Peineta.

No hace falta ser ingeniero de canales, de caminos ni de puertos para darse cuenta de que hay suficiente espacio entre mi rotonda y el comienzo de la R3 para construir una incorporación a la M-40 Sur (en la M-30 existen unas cuantas mucho más chapuceras y peligrosas que a nadie se le ocurre reformar). Si es por falta de habilidad del ingeniero jefe del proyecto, que alguien lo destituya y lo lleve a juicio, yo pagaré el abogado con gusto.

Puede que haya interés por parte del organismo responsable de la construcción en que los vecinos de la zona escojan pagar el peaje de la R-3 antes de enfrentarse al suplicio de emplear 25 minutos (y no 5 como antes) en recorrer el trayecto hasta la A-3 (gratuita), si no, no se explica.

No me importa que las autoridades construyan las vías de peaje que les venga en gana... mientras no sea a costa de deteriorar tan gravemente la calidad de vida del ciudadano. Por fortuna yo cojo la M-40 en dirección norte para ir al trabajo, pero hay decenas de miles de personas que no. ¿Alguien (aunque sea de la oposición) puede aclararme por qué nos han quitado la maldita incorporación?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 2004