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Los demócratas buscan a los candidatos con más posibilidades de ganar a Bush

Los sondeos dan a John Kerry la victoria en las elecciones primarias de New Hampshire

¿Qué candidato demócrata podría ganar al presidente Bush el próximo 2 de noviembre? La respuesta a esa pregunta es lo que determina el voto en las elecciones primarias, tanto en las de ayer, en New Hampshire, como en las que habrá el próximo martes en siete Estados y después en todo el país hasta el próximo 9 de marzo. Por ahora, el senador John Kerry encabeza las preferencias. El ex gobernador de Vermont, Howard Dean, que en otoño era el favorito, sigue en la pelea, pero lastrado por las dudas sobre su capacidad de atraer votos en unas elecciones generales.

En las primarias, los candidatos compiten para conseguir la candidatura detrás de la que se unen luego para la batalla de las elecciones generales. Pero en Iowa, hace nueve días, los votantes castigaron a los que se enfrentaban entre sí con más dureza -Dean y Dick Gephardt- y dieron su apoyo a los que pensaron que tenían más posibilidades o que mantenían un discurso agresivo solamente con Bush, como John Kerry y John Edwards. Tanto en Iowa como en New Hampshire ha habido una participación extraordinariamente alta: los demócratas están movilizados.

Y lo que une a los demócratas, aún no recuperados de las elecciones del año 2000 -que ganaron en votos, pero no en el decisivo colegio electoral, gracias a la ayuda del Tribunal Supremo-, es el deseo de desalojar a Bush de la Casa Blanca. Es lo que quiere, según una encuesta combinada de Gallup y Pew, el 67% de los votantes demócratas. Y Kerry -"¡estoy aquí para marcar el principio del fin de la presidencia de Bush!"- es visto por el 56% de esos demócratas, según un sondeo de Gallup para CNN y USAToday, como el candidato mejor situado para ello. Dean -"¡vamos a recuperarnos, necesitamos ganar aquí!"- le sigue con un lejanísimo 19%, porque está bajo la percepción -errónea, pero asentada- de que es un izquierdista. Wesley Clark ocupa el tercer lugar en esta lista de el mejor contra Bush.

Los resultados de New Hampshire, que se conocían la pasada madrugada, han estado precedidos por sondeos que pronosticaban la victoria de Kerry y el segundo puesto de Dean, pero que eran demasiado apretados para aclarar el crucial tercer puesto y que estaban condicionados por la gran afluencia de votantes -a pesar de las temperaturas bajo cero y de la nieve- y por el imprevisible voto de los independientes, casi la tercera parte de los electores.

En las simbólicas elecciones de Dixville Notch y Hart's Location, dos minúsculas comunidades en el norte de New Hampshire que votaron a medianoche, Clark consiguió 14 votos (todos de independientes); Kerry, 8; Edwards y Dean, 4, y Joe Lieberman, 1. El sueño de Clark, para salvar su estreno, es que la realidad se acerque a esta muestra no representativa. El lunes recorrió los diez condados de New Hampshire y acabó en Dixville Notch -de ahí las simpatías de los 14 votos-: "Soy un outsider, no formo parte del problema de Washington, nunca he aceptado dinero de los grupos de presión, nunca he pactado para conseguir votos". Clark juega además la carta de su origen humilde: "No fui a Yale [allí estudiaron Kerry, Dean y Lieberman], mis padres no se lo podían permitir".

En directa competición con él -los dos del Sur, los dos de origen modesto, los dos con una imagen de novedad- está John Edwards, que recurre a un mensaje semejante, dirigido a Kerry: "¿Cree alguien que gente que ha estado toda su vida en la política, que ha estado en Washington durante décadas, va a traer algún cambio?". Y Dean también se apunta, al contestar a la pregunta de quién es mejor para ganar a Bush -"creo que yo, porque la gente está cansada de promesas que se olvidan tras las elecciones"- y ataca de nuevo a Kerry, cuestionando su juicio al votar a favor de la guerra. El senador, muy crítico ahora con Bush a causa de Irak, se defiende: "Voté en conciencia y, a diferencia de Dean, he luchado en una guerra y conozco las responsabilidades de la jefatura". Para rematar, Kerry dice que Dean "acaba su campaña como en Iowa, atacando con ira a sus oponentes en lugar de ofrecer una visión positiva. Los norteamericanos necesitan un liderazgo que ofrezca una mano firme, no un puño crispado".

El elemento más importante para el futuro de la carrera demócrata es confirmar si Kerry, desahuciado hace un mes, va a tomar ya un impulso difícil de frenar a lo largo de las primarias y caucuses de febrero. El segundo dato clave es comprobar si Dean va a seguir con fuerza en la pelea o si la ventaja que parecía imbatible en otoño ha quedado irreparablemente dañada. El tercer factor es saber si Edwards y Clark salen de aquí con fuerza suficiente como para abordar territorios más prometedores -el sur y el suroeste- en las próximas semanas. Sin contar a dos candidatos simbólicos -Dennis Kucinich y Al Sharpton- el problema es ser el quinto. Para Lieberman, que confía en "mejores resultados de lo que se espera", podría suponer el fin de la carrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2004