_
_
_
_

Una diversión para cada edad

Madrid

A cada edad le corresponde jugar de una manera distinta. A los bebés les gusta divertirse con el "cucú, trastrás", al escondite y a tirar al suelo los objetos desde su silla. Todas estas actividades son modos que tienen de explorar cómo desaparecen y reaparecen las cosas.

A los cuatro años, los niños comienzan a jugar con construcciones, pero es a partir de los seis años cuando estos juegos cobran más importancia. "Desarrollan el sentido de la industriosidad,

es decir la construcción, la destrucción, saber para qué funciona un objeto", cuenta el profesor titular del departamento de de Psicología del Desarrollo y de la Educación de la Universidad Complutense, Tomás de Andrés. Las construcciones potencian la coordinación ojo-mano, sirven para aprender a diferenciar formas, colores, favorecen

el razonamiento,

la organización espacial, la memoria lógica y la concentración.

De 6 a 13 años, los niños empiezan a jugar a juegos de regla como la oca, o juegos de asociación. Muchos insisten en lo que se ha aprendido en la escuela: requieren habilidad, asociación de ideas, atención, memoria. Además, con ellos se sociabiliza, se lee, se reflexiona, se conocen palabras, costumbres, se aprende historia, lengua, matemáticas, geografía.

Ya en la adolescencia es común que los jóvenes vayan abandonando los juegos más tradicionales y empiecen a experimentar con los juegos de rol y con el ordenador, señala Tomás

de Andrés.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_