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El Ejército argelino da a entender que intervendrá si las presidenciales ponen en riesgo la estabilidad del país

El Ejército argelino marcó ayer los límites de su neutralidad de cara a las próximas elecciones presidenciales previstas para abril: reaccionará si la estabilidad del país está amenazada y si todos los canditatos a la jefatura del Estado le piden que garantice la legalidad de la consulta.

Ahora que el terrorismo islamista ha perdido su pujanza, la agria disputa entre el presidente Abdelaziz Buteflika y sus adversarios, encebazados por el Frente Nacional de Liberación (FNL) coloca a Argelia al borde de una nueva crisis.

A principios de semana la oposición formó un frente común contra Buteflika, que abarca desde el FNL hasta los islamistas moderados, pasando por generales jubilados y cinco antiguos jefes de Gobierno. Algunos de ellos pidieron, traicionando anteriores pronunciamientos, que las Fuerzas Armadas intervinieran para impedir que el actual presidente obtenga ilegalmente un nuevo mandato.

El jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Mohamed Lamari, aprovechó, el miércoles, la visita de Buteflika al museo de las Fuerzas Armadas en Argel para romper su silencio ante los representantes de los diarios Le Matin, El Jabar y Saut El Ahrar, todos ellos detractores del presidente..

"(...) debe tenerse en cuenta que el Ejército nunca fue y nunca será neutral en aquellos asuntos que comprometan el futuro del país o frente a una amenaza que pusiera en peligro su estabilidad", declaró Lamari.

El militar de más alta graduación rechazó, sin embargo, los llamamientos, animándole a que intervenga, formulados por los enemigos del presidente. "¡No llegarán a pedirnos que quitemos a Buteflika para sustituirlo por otro!", afirma. "Hemos estudiado todas las hipótesis, que no podemos divulgar, y nos mantenemos, como de costumbre, alerta con relación a lo que sucede en el país".

Lamari no acompañó a la delegación presidencial durante buena parte de su recorrido por el museo y prefirió departir con la prensa, según resaltan los periodistas que interpretan su actitud como una prueba adicional de la fría relación entre Buteflika y el Ejército.

Fue, sin embargo, la cúpula militar la que, en 1999, impuso a Buteflika en la presidencia, según acaba de revelar en un libro el general Jaled Nezzar, ex ministro de Defensa, pero ahora estaría arrepentida.

[Abasi Madani, líder del Frente Islámico de Salvación, una formación ilegal, propuso ayer desde Doha un plan de paz para Argelia que prevé aplazar las presidenciales -para elegir primero una asamblea constituyente- y un cese de la violencia por parte de los islamistas.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de enero de 2004