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Reportaje:

Julia Roberts, a la medida de su sonrisa

La actriz protagoniza una comedia ambientada en un colegio de señoritas en los años cincuenta

El rostro de Julia Roberts vuelve a iluminar los cines con su nuevo estreno, La sonrisa de Mona Lisa, una película que no sólo protagoniza la actriz más poderosa de Hollywood, sino que la novia de América ha convertido la película en un negocio familiar donde su marido, el cámara Danny Moder, está al frente de la segunda unidad de un trabajo hecho a su medida bajo el sello de su recién creada productora, Red Om. El filme, dirigido por Mike Newell, cuenta una historia que transcurre en la década de los cincuenta en un colegio privado de señoritas donde la elevada preparación de sus estudiantes y el incipiente movimiento de liberación de la mujer están reñidos con los corsés, los buenos modales y el poder de los electrodomésticos. "Un periodo que me fascinó cuanto más fui sabiendo de esos años en los que nuestro país comenzó a ser dominado por los anuncios y la televisión, una época que nunca había conocido y que me ha hecho sentir una vez más lo afortunada que soy de poder disfrutar de lo que ahora damos por sentado y que fueron lujos para otras generaciones. De mi propia libertad como mujer y como actriz", afirma la estrella.

"Hay películas que funcionan y otras no. Quien me ha hecho entender esto es Steven Soderbergh"

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Julia Roberts describe La sonrisa de Mona Lisa como "un recordatorio de dónde venimos, a dónde vamos y a dónde podemos llegar". La película, que se estrena hoy en España, incluye en su cartel a Julia Stiles (22 años), Kristin Dunst (21) y Maggie Gyllenhaal (25), algunos de los nombres más destacados de la nueva generación de estrellas. "Me fascina pensar que la película agrupa un grupo de actrices tan interesantes... y que yo ya estaba actuando cuando no eran más que unas mocosas", añade Roberts, de 35 años.

Más que por su edad, la madurez de Roberts en Hollywood se debe a los 24 filmes que ha rodado en 13 años, con los que ha recaudado cerca de 2.000 millones de dólares en la taquilla estadounidense. Eso, además del Oscar que la coronó como la mejor actriz por su trabajo en Erin Brockovich y los 20 millones de dólares de media que cobra por película. "Pero lo más importante es que sigue siendo el trabajo que más me gusta, porque por mucho que te paguen, por muy divertido que sea, por mucho que te guste viajar y todo eso, éste sigue siendo un trabajo y sería muy doloroso seguir adelante si no siguiera disfrutando como el primer día", asegura, desmintiendo así los rumores de una posible jubilación anticipada para dedicarse a su vida familiar.

Otra cosa es la opinión del público, que en los últimos dos años parece haberle dado la espalda a su, hasta ahora, actriz más admirada, al menos a juzgar por la acogida recibida por sus últimas películas. La propia Mona Lisa smile tuvo en su estreno en EE UU una anémica taquilla de 12 millones de dólares, una miseria para lo habitual en Hollywood, y a menos de un mes ya se ha anunciado su salida en vídeo. Tampoco tuvo mejor suerte con sus dos títulos anteriores, Confesiones de una mente peligrosa y Full frontal, películas de arte y ensayo que no esperaban grandes recaudaciones pero que tiraron a la baja, por debajo de los 16 millones de dólares la primera, y la segunda recuperando escasamente los 2 millones de dólares que había costado hacerla. "Para mí fueron dos proyectos maravillosos, divertidos y de los que me encantó formar parte, participar en ese espíritu de camaradería con el que se hicieron", salta en defensa de la primera película dirigida por su amigo George Clooney y del experimento digital filmado por Steven Soderbergh. Aun así, los mismos críticos que han censurado La sonrisa de Mona

Lisa, sugiriendo, entre otras cosas, que Roberts parecía aburrirse en su propia película, han recordado que el último gran éxito de la intérprete fue Ocean's eleven, otra obra de Soderbergh en la que era una más dentro de un reparto de estrellas. Acostumbrada a las críticas, y siempre a la defensiva, Roberts dice no preocuparse por estos detalles económicos: "Hay películas que funcionan y otras no. Quien me ha hecho entender esto más que cualquier otro artista que he conocido es Steven Soderbergh, el mayor genio que conozco. Su apreciación por el arte es tan grande que eso se refleja en lo que hace". Su próximo proyecto será una vez más con Soderbergh en Ocean's twelve, de nuevo junto a su reparto de estrellas en una trama de robos de altos vuelos que transcurre en Roma, Londres y Berlín. Además está Closer, un drama sobre infidelidades que dirigirá Mike Nichols y donde comparte cartel con Natalie Portman y Jude Law.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de enero de 2004