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Reportaje:

La derrota de los 'vaqueros'

El mítico pantalón Levi Strauss, que cumple ahora 150 años, deja de fabricarse en Estados Unidos

El mito americano que rodea el pantalón Levi Strauss se ha esfumado como el polvo del desierto que le hizo tragar un duro cowboy del Lejano Oeste en uno de los anuncios publicitarios de la marca. El tipo, con pinta de pocos amigos, como en las añoradas películas de indios y vaqueros, lo pisoteó, lo arrastró con su caballo por el desierto y lo estiró hasta ver si reventaban sus costuras. Para rematar, lo echó al agua donde bebían las bestias. El pantalón superó con éxito la brutal prueba sin sufrir un solo rasguño.

Este símbolo puramente americano se ha perdido definitivamente tras 150 años de existencia. El legendario pantalón creado para los buscadores de oro californianos por el emigrante alemán Loeb Strauss, que llegó a EE UU en 1847 y se cambió el nombre a Levi, ya no se produce en el país. Las puertas de la planta de la compañía en San Antonio (Tejas), el último de los 63 centros de producción que Levi's tenía por todo el país a comienzos de los ochenta, cerraron el jueves pasado y 800 empleados se han quedado en la calle. Los planes de Levi's contemplan cerrar en marzo tres plantas más en Canadá, con 1.180 trabajadores. Así, habrá desmantelado su red de producción en América del Norte con el objetivo de coser sus vaqueros en países con una mano de obra mucho más barata, como Asia y Latinoamérica.

Levi's se remitió a un comunicado en el que su jefe ejecutivo, Phil Marineau, explica que es una de las pocas marcas en el sector textil con fábricas en América del Norte. La competencia es brutal en esta industria. Además, cada vez son más las compañías que miran hacia la otra orilla del Pacífico, como el gigante informático IBM.

La planta de San Antonio producía cuatro millones de vaqueros al año. Sus trabajadores, casi todos latinos, ganaban una media de 12 dólares por hora. Pero no era rentable. La competencia que ha introducido China ha reducido los precios de los productos textiles un 46%. La opción es trasladar la producción al sureste asiático y Latinoamérica porque le permite reducir costes hasta un 80%. "Es el proceso natural en una economía globalizada, y la de Levi's es una decisión inevitable para sobrevivir", señalan los economistas. Lo curioso es que coincide con los planes de permitir la entrada de inmigrantes dispuestos a cubrir empleos que no quieren los estadounidenses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 2004