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LA POSGUERRA DE IRAK

Un atentado en una mezquita chií causa seis muertos y más de 30 heridos en Irak

EE UU lanza una operación contra la resistencia en Tikrit en medio de una ola de violencia

Una explosión registrada ayer en las cercanías de una mezquita causó seis muertos y más de 30 heridos en la ciudad de Baquba, a unos 65 kilómetros al norte de Bagdad. La mezquita se encontraba abarrotada de personas por ser viernes, el día en que los musulmanes acuden a los templos para escuchar los sermones de los imanes. La explosión provocó un aumento de la tensión interreliosa en la ciudad, ya que la mezquita era chií, mientras la mayoría de la población es suní. Este nuevo atentado se produce dentro de una ofensiva de la resistencia en Irak.

Había finalizado la oración del viernes en la mezquita de Sadiq Mohamed, cuando un joven se acercó en bicicleta hasta la puerta del templo cargando en la parte posterior una bombona de gas de las que se utilizan en el consumo doméstico. El joven apoyó la bicicleta y se marchó. En ese momento, numerosos chiíes estaban abandonando el recinto. Uno de ellos, al parecer, sospechó de la bicicleta y la alejó unos metros de la entrada cuando la bombona hizo explosión abriendo un cráter en el asfalto y dejando la calle repleta de personas caídas sangrando. En medio de la confusión, los heridos pudieron ser trasladados hasta el hospital General de Baquba, donde ingresaron cinco cadáveres. Uno de los heridos murió poco después.

Aunque no se descartaba anoche la posibilidad de un accidente, todo apunta a que la explosión de Baquba es fruto de un atentado que podría tener un doble objetivo. Por un lado, aumentar las fuertes tensiones existentes entre chiíes y suníes en Irak, donde los segundos se vieron favorecidos por el régimen de Sadam Husein mientras los primeros, que representan al 60% de la población, sufrieron una sangrienta represión con decenas de miles de muertos.

Es un secreto a voces que en las ciudades pequeñas se están produciendo verdaderas vendettas entre miembros de una y otra confesión religiosa, ambas incluidas en el islam, sin que la administración estadounidense en Irak ni el Gobierno provisional iraquí intervengan en el asunto.

La otra posibilidad es que sea una respuesta inmediata a la masiva operación contra la insurgencia lanzada en la madrugada de ayer por el Ejército estadounidense en Tikrit, capital de la región natal de Sadam Husein. Baquba se encuentra en el interior del llamado triángulo suní, donde son diarios los ataques contra las tropas estadounidenses y donde se han producido la mayoría de sus bajas. Poco después del atentado, un contratista extranjero que trabajaba para los estadounidenses murió asesinado en Balat, localidad situada en la misma área geográfica.

En otro ataque contra extranjeros que, de alguna manera, trabajan para los estadounidenses, varias granadas autopropulsadas estallaron por la mañana contra la fachada del hotel Al Hayat Tower, situado en pleno centro de Bagdad. El hotel también es utilizado por representantes del Partido Democrático del Kurdistán de Masud Barzani y hasta hace pocos meses era posible ver a combatientes kurdos o peshmergas haciendo guardia en las puertas del edificio.

Estos atentados -todos ellos contra civiles- restan eficacia a la masiva operación lanzada contra la resistencia iraquí en la zona de Tikrit, que se saldó con la detención de 46 personas, 14 de las cuales figuraban en una lista de sospechosos elaborada por las fuerzas estadounidenses y otras 16 tenían fuertes vínculos con ellas. La operación fue realizada por el 22º Regimiento de la 4ª División de Infantería, cuyos hombres asaltaron de manera casi simultánea una veintena de viviendas y varios comercios. Según los residentes en la zona, los militares emplearon grandes martillos para romper los cerrojos de las viviendas y saltaban las vallas de separación entre una casa y otra persiguiendo a los sospechosos.

Un portavoz estadounidense señaló que uno de los detenidos es el autor de un atentado con bomba en una carretera que el 1 de octubre costó la vida a un soldado. Otros tres de los detenidos financiaban y organizaban los atentados, otro distribuía panfletos alentado a los ataques contra los soldados y otro era un miembro de la nueva policía iraquí, que, infiltrado, pasaba información importante para la comisión de ataques contra los militares norteamericanos.

La operación, que comenzó el día después de la liberación de los primeros presos, se caracterizó además por un gran despliegue militar con el empleo de numerosos vehículos blindados y un avión especial, un AC-130 denominado Espectro, que, pintado de negro, destaca por sus numerosas ametralladoras en los costados guiadas por un ordenador que fija el blanco.

Por otra parte, el mando estadounidense reconoció anoche haber dado muerte por equivocación a dos policías iraquíes en Kirkurk y prometió abrir una investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 2004