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Hipólito G. Navarro señala que las alabanzas de Borges perjudicaron a Fernando Quiñones

El escritor Hipólito G. Navarro, compilador de los cuentos de Fernando Quiñones, agrupados bajo el título de Tusitala y publicados por la editorial Páginas de Espuma, asegura que las alabanzas que le dedicó Jorge Luis Borges perjudicaron más que beneficiaron al escritor gaditano. Por este motivo, Navarro ha rehusado emplear el texto que Borges dedicó al ya fallecido escritor gaditano y que ha sido empleado como prólogo en varias ediciones de libros suyos de relatos.

"Quiñones es un autor que a estas alturas no necesita de apadrinamiento literario alguno, ni siquiera de Borges", señaló. Navarro dijo que, al enfrentarse a la tarea de compilar los cuentos completos del autor gaditano, lo hizo como quien se pone a trabajar con un auténtico maestro del género. E insistió en que, como los de un clásico, los relatos de Quiñones son ya "imperturbables tanto frente a la lisonja como al improperio".

El hecho de que Borges, al hablar de los autores españoles, sólo lo hiciera del sevillano Rafael Cansinos Asséns y del gaditano Fernando Quiñones se terminó convirtiendo en una muletilla de los círculos literarios, y hubo quien quiso interpretarla irónicamente, tal vez aquejado de envidia, según Navarro.

Esos elogios le perjudicaron mucho, sobre todo frente a sus contemporáneos, entre los que puede que hubiera quien no se los perdonara al autor gaditano, recalcó Navarro, quien recordó que el primer contacto de Quiñones con el maestro argentino se produjo hace "muchísimos años", cuando concurrió al premio de relatos del diario La Nación, de Buenos Aires.

En aquella ocasión, Quiñones concursó con el libro Siete historias de toros y de hombres. En el jurado estaban, además de Borges, otros grandes escritores argentinos, como Adolfo Bioy Casares y Eduardo Mallea. Todos ellos destacaron que el autor de aquellos cuentos iba a convertirse en un gran autor de la literatura hispánica o, como matizó Borges, en un "gran autor de la Literatura", así, sin adjetivos de carácter nacional.

Después de aquello, Borges y Quiñones cultivaron cierta amistad. El gaditano le visitó en Argentina, y el argentino siempre lo situó en la cúspide de las letras hispánicas junto a Cansinos Asséns, a quien conoció en su juventud, en la época del Ultraísmo.

Hipólito G. Navarro ha reunido hasta 89 relatos de Fernando Quiñones en este volumen de Páginas de Espuma, editorial especializada y casi consagrada al relato corto, para lo cual ha seguido un orden estrictamente cronológico. Tusitala se abre, pues, con los cuentos escritos hacia 1960 y se cierra con el titulado El hombre de Cantalti, texto escrito, según el compilador, en el Hospital Puerta del Mar, durante los últimos días de vida de Quiñones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de enero de 2004