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Un hotel de lujo en el que Turismo invirtió más de tres millones lleva cerrado dos años en Cazorla

La Junta convoca el tercer concurso para gestionar el establecimiento de 32 habitaciones

El hotel El Seminario, en Siles (Jaén), construido en el año 2000 por la Consejería de Turismo y Deporte en una de las zonas de mayor valor ecológico del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, cumple este mes dos años cerrado. Turismo acaba de sacar a concurso por tercera vez la explotación de este establecimiento hotelero de lujo, en el que invirtió más de tres millones de euros. Su primera adjudicación estuvo envuelta en la polémica y fue impugnada por un aspirante, al que ahora el TSJA ha desestimado su recurso. El segundo quedó desierto.

Ese mismo aspirante presentó la única solicitud en el segundo concurso público, que quedó desierto. Turismo adjudicó en primera instancia la gestión del hotel a una Unión Temporal de Empresas (Ute) liderada por el presidente de la Federación Andaluza de Hostelería, José Manuel Ledesma, que regenta otros negocios en el parque de Cazorla. De esa Ute también formaba parte, con un 25% del accionariado, otra sociedad vinculada a la actual delegada provincial de Turismo en Jaén, Rosario Morales de Coca, que con anterioridad fue concejala andalucista en un ayuntamiento granadino. Apenas un año después, los adjudicatarios forzaron a Turismo a rescindir la concesión que tenían por un plazo de 10 años argumentando la inviabilidad del hotel, que le llevaron a acumular unas pérdidas de 300.000 euros y a despedir a 15 trabajadores.

Sin embargo, tanto empresarios como dirigentes políticos de la comarca de la Sierra de Segura acusaron a Turismo de favorecer a la sociedad liderada por Ledesma y de la que formaba parte la hoy delegada provincial de Turismo, y achacaron su falta de rentabilidad a su mala gestión. El consejero de Turismo, Antonio Ortega, tuvo que comparecer en septiembre de 2002 en el Parlamento andaluz para responder a las preguntas del diputado de IU José Cabrero, que calificó como un "escándalo" tanto la adjudicación como la rescisión posterior del contrato.

Turismo, que soporta unos gastos anuales de más de 72.000 euros en el mantenimiento, se comprometió entonces a realizar nuevas inversiones para corregir las deficiencias de la instalación -falta de comunicaciones telefónicas y anomalías en la cocina y evacuación de los gases- con el fin de reflotar el hotel, de 32 habitaciones y el único de cuatro estrellas en el interior del parque natural. A finales de 2003 justificó el nuevo retraso en que el segundo concurso quedó desierto porque la única solicitud presentada incumplía los requisitos.

El único aspirante, el empresario José Antonio Pascual, que regenta otro hotel en la zona, recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía la primera adjudicación, que acaba de ser archivada. Ahora estudia hacer lo mismo con el segundo concurso. En su opinión, su oferta era la más ventajosa de las que optaron a la concesión inicial y cree que Turismo le impone muchas más trabas de las que en su día se pusieron en el primer concurso público. "Sólo falta que la mesa de contratación diga a quién le quieren dar la adjudicación del hotel", manifestó ayer Pascual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de enero de 2004