Amos y perros
Cuando salgo de mi casa nunca miro al cielo, porque en cuanto te descuidas ya has pisado una de las mil mierdas de perro que me encuentro en mi camino. Sobre todo si me desplazo por el centro histórico de Valencia. Las mierdas están por todos lados. Ya sé que esta palabra no suena muy bien, pero creo que describe adecuadamente la mala leche que se te pone en el cuerpo. Ya ni me pregunto qué hace el Ayuntamiento para evitar esta situación, porque está claro que no hace nada. ¿Y los amos de los perros? El otro día uno me dijo que lo sentía mucho, pero que como no hay casi jardines ni zonas delimitadas, pues que deja al animal a su libre albedrío. Cuando le comenté que había visto cómo en otras ciudades los dueños recogían los excrementos de la calle y los tiraban en bolsas cerradas a contenedores, e incluso que había visto recogedores especiales, me miró como a una loca.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Lo más visto
- La Audiencia Nacional avala la decisión de Robles de retirar el nombre de Franco a una bandera de la Legión
- Trump anuncia la destrucción de una instalación de producción de drogas en Venezuela
- La larga sombra del hijo único: China paga con una crisis demográfica su mayor experimento social
- Rusia amenaza con romper las negociaciones tras acusar a Ucrania de atacar una residencia de Putin
- Europa entra en estado de alerta ante la embestida estratégica de Trump




























































