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La apertura al tráfico del primer tramo de la autopista A-1, entre Eibar y Bergara, dará servicio a 6.000 vehículos diarios

Tras cuatro años y medio de obras, una inversión de 145 millones de euros y varios contratiempos (desgracias incluidas), ayer fue abierto al tráfico el primer tramo de la autopista A-1 (Eibar-Vitoria). Son los 7,2 kilómetros de carretera que separan Bergara y el enlace con la A-8 en Eibar. Los primeros vehículos comenzaron a circular ayer a las 15.00, un año después de la fecha de inauguración prevista inicialmente. El diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, que cedió los honores del corte de la cinta a su antecesor, Román Sudupe, presidió un acto al que asistieron el consejero de Transportes, Álvaro Amann, y los diputados de Obras públicas de Guipúzcoa y Álava, Javier Zuriarrain y Rodolfo Sáenz de Ugarte, respectivamente, además de los miembros del gobierno foral, entre otras autoridades. Cuatro cilistas de Euskaltel, encabezados por su jefe de filas, Haimar Zubeldia, fueron los encargados de estrenar la carretera.

El tramo inaugurado discurre por cuatro túneles y tres grandes viaductos, uno de los cuales, el de Larreategi (495 metros de longitud), sólo tiene una calzada abierta. En este puente los vehículos deberán circular por un carril hasta noviembre de 2004. En esa fecha está previsto que culminen las obras de reparación del viaducto que sufrió un desprendimiento durante su construcción. Pese a ello, la Diputación cobrará íntegra la tarifa del peaje (0,08 euros por kilómetro). Los usuarios abonarán 0,70 euros por cubrir la distancia entre Eibar y Bergara. Este tramo absorberá una media diaria de 6.000 o 7.000 vehículos de los 10.000 que antes transitaban por la carretera comarcal. El próximo tramo, 4,4 kilómetros entre Bergara Norte-Bergara Sur, se abrirá en junio de 2004.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 2003