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El cura Unciti decide descansar

El cura Unciti se retira. El donostiarra Manolo Unciti, hijo de Unciti el Bueno, teólogo y periodista, compañero y amigo de cientos de futuros periodistas, tras superar algunos problemas cardiacos y ya jubilado, cierra la Residencia Azorín. Han sido 40 años de convivencia y formación de gente de la información. Por ella han pasado generaciones de profesionales desde la década de los sesenta del pasado siglo, muchos de ellos son o han sido destacadas figuras en los distintos medios de comunicación, las editoriales, la universidad o las artes. Por el viejo chalé de la madrileña calle de Rosa Jardón que Unciti mantuvo como residencia de estudiantes de Periodismo pasaron nombres como los periodistas y cineastas Javier Aguirresarobe e Imanol Uribe, acaparadores de goyas; Paco Giménez Alemán, hasta hace días director general de Telemadrid y ex director de Abc; Homero Valencia, ya un histórico de RNE; responsables de periódicos, emisoras y televisiones regionales, y hasta un escultor como el navarro José Ramón Anda. Unciti, cura travieso, periodista, con una larga trayectoria en las misiones pontificias, autor de estudios sobre la labor de las misioneras en África o de obras como Teología en vaqueros, organizador de cenas debate sobre cualquier campo de la actividad periodística -en una de ellas Manuel Fraga, entonces ministro de Información, desveló la futura descolonización del territorio de Ifni-, se despide hoy con una multitudinaria cena de amigos y ex residentes para dedicarse a un merecido descanso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2003