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Crónica:FÚTBOL | Decimocuarta jornada de Liga

Raúl remata de nuevo

El capitán madridista, otra vez puntual en su cita con el Atlético, rompió su mala racha y, además de marcar, creó mucho peligro

Dejando su sello de goleador elemental, concreto, Raúl González rompió su sequía rematadora de 180 minutos con un disparo que rebotó en un defensa y atrapó Burgos, primero, y un empujoncito apenas perceptible, con la cabeza, diez minutos después. Este empujoncito poco ortodoxo y menos atractivo para la grada, era lo último que esperaba el Bernabéu. Nadie prestó atención a ese balón largo de Beckham que cayó en el área del Atlético cuando había transcurrido la primera mitad de la primera parte. El Mono Burgos tampoco le dio mucha importancia a ese balón llovido. Como él mismo explicó: "En el gol de Raúl caí en la trampa de un gran pase".

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"A lo mejor desde la grada no se nota pero... ¡fue un pase tremendo!", decía Burgos. Cuando reaccionó, el balón de Beckham no se había ido largo ni se había quedado corto. Pero se le había hecho tarde hasta para ganarle por alto a un peso pluma. Raúl se coló tras la pelota y la desvió según caía. Burgos dio dos manotazos al aire y ante el desconcierto de su defensa el balón describió un globo y golpeó la red del Atlético por el lado de adentro. En cámara lenta el segundo gol del Madrid subió al marcador.

"He visto solo a Raúl y le he dado el pase", explicó Beckham; "porque he pensado que un jugador como él podía resolver de cualquier manera. Y así lo ha hecho. Un fenómeno".

El Madrid de un tiempo a esta parte gusta mucho del contragolpe a base de pases largos. Y en vista de las dificultades que tenía su defensa para sacar el balón de la cueva, esa fue la opción que más atendió en la primera parte, cuando el Atlético tuvo un arrebato de orgullo y se plantó en campo contrario. Entonces Raúl entró en fases de desconexión porque los lanzadores de su equipo, Beckham y Zidane, miraron más a Ronaldo. El francés lo buscó en un pase largo y Ronaldo intentó alguna pared con Raúl, al borde del área. Otras veces, buscando el desmarque, Raúl se quedó en fuera de juego. El capitán fijó a los centrales mientras Ronaldo flotó por el medio campo, o se tiró a la banda. En una jugada aislada, el capitán madridista saltó a por un balón colgado en el centro del campo madridista y Simeone le clavó las rodillas por detrás. Cayeron los dos y el madrileño intentó represaliar la agresión. Se llevó el dedo a la sien, como diciéndole a Simeone: "¿Estás loco?". Simeone se encogió de hombros y el Frente Atlético cantó: "¡Ole-ole-ole, Cholo Simeone!". Fue la única vez que el argentino se llevó una ovación de su gente. Del lado madridista, Ultras Sur le dedicó un cántico insultante.

El gol de Raúl terminó con el arrebato de orgullo del Atlético En la segunda mitad, el delantero redobló su actividad en los aledaños de Burgos: un remate a centro de Zidane, un tiro en un rechace que se le fue al palo, y un disparo de media distancia fueron el resto del repertorio del capitán. En total, cinco remates. Casi el doble de su media de esta temporada, de un disparo cada 42,7 minutos. Pese a su mejoría, Queiroz le mandó a la ducha a falta de siete minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2003