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MI AVENTURA | EL VIAJERO HABITUAL

Noruega desde el aire

SIENDO LOS FIORDOS el destino turístico más conocido del país escandinavo, lo cierto es que el interior de la fracturada península que conforma todo el sur noruego es de una belleza y espectacularidad incomparables. Si a la majestuosa serenidad de los fiordos se añade el titánico espectáculo de las montañas de Song o Hordaland, el viaje se convierte en un verdadero sueño de naturaleza idílica. Y si a ese sueño se le suma la visión del paisaje desde los ojos de Odín o Thor, uno se siente viajar en el tiempo para presenciar las gestas de los vikingos desde una posición privilegiada. Un vuelo en helicóptero sobre uno de los brazos del fiordo de Sogne es la opción ideal para percibir la magnitud de tan estremecedor escenario.

Desde el embarcadero de Vikafjell, una firma petrolera alquila sus aparatos, pilotados por extraordinarios profesionales, para quien desee experimentar una sensación inolvidable, volando en círculo sobre las cumbres de Song y el verdor incomparable de sus valles. Con una creciente sensación de ingravidez comienza a desplegarse, como por arte de magia, un espectáculo impresionante. Las vertiginosas laderas pobladas de coníferas dan paso en las alturas a la roca viva y los depósitos de hielo del glaciar de Stavkirke, que duerme arropado por las nubes. La cordillera, infinita a los ojos de un mortal, los ríos y centenares de cascadas y el agua calma y fría del fiordo perdiéndose en la niebla, con los transbordadores y cruceros navegando como diminutos drakars modernos, son recuerdos impagables que sólo una experiencia única como ésta (y cierto espíritu de aventura) puede ofrecer al viajero lo suficientemente intrépido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de noviembre de 2003